Tres soldados argentinos mueren en Ucrania tras ataque ruso con drones en la región de Sumy

Olexandr

Unidad especializada en incursiones cuerpo a cuerpo: detalles de la emboscada y víctimas identificadas

Tres soldados argentinos que integraban el ejército ucraniano perdieron la vida en un ataque con drones rusos en la región de Sumy, al noreste de Ucrania. El hecho se produjo en la denominada «línea cero», el área de mayor confrontación directa entre fuerzas ucranianas y rusas, durante la primera misión de asalto de los combatientes, quienes se habían incorporado a mediados de septiembre.


Las víctimas pertenecían a una unidad especializada en incursiones cuerpo a cuerpo sobre posiciones enemigas. Fueron identificadas como Ariel Hernán Achor, de 25 años y conocido por su alias de guerra «Merlo»; Mariano Alberto Franco, de 47 años, apodado «Sisu»; y José Adrián Gallardo, de 53 años, a quien llamarón «Rogy». Según fuentes periodísticas, el grupo había completado con éxito una operación de reconocimiento en el frente norte de Sumy y se encontraba en fase de retirada, escoltando a dos prisioneros rusos capturados.

En ese momento crítico, uno de los soldados pisó una mina antipersonal, lo que provocó una explosión inmediata y la muerte instantánea del combatiente. La detonación alertó a las fuerzas rusas, que respondieron con un enjambre de drones kamikaze. El ataque fue de tal intensidad que alcanzó no solo al resto del pelotón argentino, sino también a los prisioneros rusos, quienes fallecieron bajo el mismo fuego.

Además de los tres fallecidos, otros dos argentinos resultaron heridos por esquirlas e impactos directos de los drones. Sus identidades no fueron divulgadas, ni se informó sobre la gravedad de sus lesiones. En la misma emboscada perdió la vida un combatiente de nacionalidad colombiana, integrante del mismo grupo internacional.

Las autoridades ucranianas mantuvieron silencio oficial sobre la operación, pero medios locales confirmaron que se trataba de una misión de reconocimiento táctico en una zona de alta actividad enemiga. El ataque resalta la peligrosidad de las operaciones en la «línea cero», donde la proximidad entre bandos facilita el uso de drones para vigilancia y ataque.

Este no es un caso aislado. En julio pasado, el argentino Emmanuel «Coca» Vilte, de 39 años, también murió víctima de un ataque con drones rusos mientras combatía en Ucrania. Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, cientos de voluntarios extranjeros se han sumado a las filas ucranianas a través de la Legión Internacional. Aunque no existen estadísticas oficiales, se estima que decenas de argentinos han participado, atraídos por motivos ideológicos, humanitarios o de experiencia militar. Hasta el momento, al menos cuatro compatriotas han sido confirmados como fallecidos en combate.

La incorporación de estos soldados argentinos refleja un fenómeno global de solidaridad armada con Ucrania, pero también expone los riesgos extremos de la guerra de trincheras y tecnología no tripulada que define el conflicto actual.


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