
La Licenciada en Nutrición Romina Cerutti explica la importancia de atender la alimentación con seriedad en las diferentes etapas de la vida de las mujeres, especialmente en la adolescencia y en la menopausia.
En la adolescencia es crucial una alimentación de calidad, especialmente con el aumento del sedentarismo. Se deben considerar los cambios hormonales, la influencia de los pares y la percepción de la imagen corporal. Ha habido un cambio hacia una mayor aceptación de la diversidad corporal. Se recomienda una dieta variada, de calidad, con bajo contenido de azúcar y ultra procesados.
La pubertad se adelanta cada vez más (niñas de 11-12 años menstruando), debido a factores ambientales, estilo de vida, alimentación e incluso genética. Es fundamental la información, la comunicación abierta y buscar ayuda profesional (pediatras, ginecólogos, nutricionistas) para acompañar este proceso.
Existe una mayor aceptación de la diversidad de los cuerpos y, paradójicamente, un mayor cuidado en la alimentación. Actualmente, muchas personas buscan «aprender a comer» en lugar de solo «bajar de peso» por una ocasión específica.
La Alimentación en la Menopausia
Los cambios que experimentan las mujeres en esta etapa no solo se deben a las hormonas, sino también a otros hábitos como la falta de sueño, el estrés y el sedentarismo. Es vital evaluar el estilo de vida completo: alimentación, movimiento y descanso. Seguir principios de la dieta mediterránea: harinas integrales, reducción o eliminación de azúcares procesados. Evitar los «picoteos» emocionales, creando un ambiente alimentario seguro en casa. Dedicar tiempo para comer de forma consciente, sin apuros ni de pie, lo que mejora la digestión y la asimilación.






