La histórica marca de calzado deportivo, que llegó a producir casi un millón de pares por año, pondrá fin a su producción local a fines de abril por la fuerte caída del consumo, la apertura de importaciones y pérdidas millonarias.

Se suma a otras empresas que optaron por traer productos terminados desde el exterior.
La empresa John Foos, una de las marcas más emblemáticas del calzado deportivo argentino, anunció el cierre definitivo de su planta industrial en Béccar, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires. La medida afectará a los 50 empleados que aún permanecían en la fábrica, la mayoría de los cuales serán desvinculados en las próximas semanas.
Fundada en la década de 1980 por Miguel Ángel Fosati, John Foos se consolidó durante los años 90 y 2000 como referente de la moda juvenil. En su momento de mayor esplendor, la planta producía casi un millón de pares de zapatillas por año, abastecía a más de mil puntos de venta en todo el país y se destacaba por ofrecer productos de calidad a precios accesibles. En 2022, la compañía pasó a estar comandada por María José Fosati, hija del fundador.
Sin embargo, la realidad actual es muy diferente. De los casi 400 trabajadores que tenía en 2023, la empresa redujo drásticamente su plantilla hasta llegar a los 50 empleados actuales. La decisión de cerrar la fábrica responde a una profunda crisis: una fuerte caída del consumo interno, la creciente competencia de productos importados de menor costo y pérdidas que superaron los 5.500 millones de pesos durante 2025.


La empresa justificó la medida a través de un comunicado como parte de un proceso de “reestructuración interna” orientado a garantizar la sustentabilidad del negocio. A partir de fines de abril, John Foos dejará de fabricar en el país y comenzará a importar zapatillas terminadas principalmente desde Tailandia y Vietnam, aunque en el sector se menciona frecuentemente la procedencia desde China.
Tras el cese de la producción, la compañía continuará operando bajo la razón social Flingday S.A. con un mínimo de personal administrativo. A los trabajadores se les ofrecieron acuerdos de indemnización que oscilan entre el 60% y el 70% de lo correspondiente, con la advertencia de que, si no se alcanzan acuerdos rápidos, la empresa podría solicitar un concurso preventivo.
Este cierre se suma a una lista cada vez más larga de empresas que optaron por reducir o eliminar su producción local para importar productos terminados. En los últimos meses tomaron decisiones similares firmas como Dass (licenciataria de Nike y Adidas), Whirlpool, Electrolux, Lumilagro, Georgalos y otras en sectores como electrodomésticos, vidrio y golosinas.
El sector del calzado y textil registra una caída interanual superior al 22% en el primer bimestre de 2026, según datos oficiales. La combinación de menor poder adquisitivo de los consumidores y la apertura de las importaciones generó un escenario especialmente complicado para las industrias manufactureras tradicionales.
El caso de John Foos representa un nuevo golpe para la industria nacional y genera preocupación por el impacto en el empleo en el conurbano bonaerense. Mientras la empresa busca reconvertirse hacia un modelo importador para sobrevivir, decenas de familias quedan afectadas por la pérdida de sus fuentes de trabajo.
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