En un histórico avance para la oncología mundial, las compañías biotecnológicas Moderna y Merck anunciaron que su tratamiento experimental basado en ARN mensajero (ARNm) logró reducir significativamente la reaparición y propagación del melanoma en un ensayo clínico de Fase 3 de gran escala.
El estudio incluyó a 1.137 pacientes de alto riesgo a quienes se les había extirpado el tumor mediante cirugía. Los participantes recibieron una combinación de la vacuna personalizada intismeran autogene junto con el fármaco de inmunoterapia Keytruda. Los resultados provisionales confirmaron que el tratamiento cumplió con su objetivo principal —evitar la reaparición del cáncer— y con su objetivo secundario de frenar la metástasis hacia otras partes del cuerpo.
“Era una idea hace 10 años, un sueño hace tres o cuatro, y ahora se siente realmente como una realidad”, destacó Stephen Hoge, presidente de Moderna, en declaraciones a la prensa.
A diferencia de otras terapias celulares complejas, intismeran se elabora a medida según las mutaciones específicas detectadas en el tumor de cada paciente, pero sin utilizar células vivas del individuo. Esto facilitará la producción a escala y contribuirá a abaratar costos.
El melanoma representa la forma más letal de cáncer de piel debido a su marcada tendencia a reaparecer incluso tras una cirugía exitosa. En ensayos de etapa intermedia previos, esta combinación ya había demostrado una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte a cinco años.
Tras estos sólidos hallazgos, ambas compañías planean iniciar conversaciones regulatorias en los próximos meses con la FDA de Estados Unidos. De ser autorizada, se convertirá en la primera vacuna de ARNm aprobada para el tratamiento del cáncer en la historia de la medicina.







