Día del Escribano. “Es una profesión de mucha dedicación y responsabilidad”

Laura Fernández, es Escribana con más de 30 años de experiencia en Las Varillas, y reflexionó sobre la profesión en el marco del Día del Notariado Latino, el pasado 2 de octubre, fecha instituida en 1948. 

Destaca que el Escribano es delegado del Estado Nacional, aunque trabaja en oficinas privadas, representa al Estado, dando fe de todos los actos de trascendencia jurídica. Actúa como un «amigo de la parte legal», aconsejando lo mejor para las partes involucradas (ej. comprador y vendedor) con imparcialidad y neutralidad. Su función es transparentar la realidad de los    hechos.

La profesión está resguardada por el Colegio de Escribanos y su tribunal de disciplina, que vela por la ética profesional. Certificación de firmas (contratos de alquiler, formularios de venta de    automotores), escrituras públicas (transferencia de dominio, ventas entre particulares), donaciones (anticipos de herencia de padres a hijos con usufructo, evitando sucesiones costosas), autorizaciones (salida de menores al exterior, uso de vehículos), hipotecas y créditos hipotecarios bancarios. Actos de autoprotección: permiten a las personas decidir sobre su persona y bienes en relación con enfermedades o el futuro, planificando anticipadamente.  Actas de constatación (sorteos, situaciones problemáticas o felices como despidos de empleados).

Siempre quiso ser escribana, pero la carrera no existía inicialmente, por lo que estudió abogacía durante seis años en plena dictadura militar, trasladándose de Cruz del Eje a Córdoba a los 17 años. Trabajó durante 10 años en tribunales provinciales (civil, comercial, penal) mientras estudiaba, lo que le dio amplio acceso a la vida legal y el funcionamiento del Estado.

Convertirse en escribana fue un proceso muy difícil, ya que se logra por ser hijo de escribano o a través de un riguroso concurso de antecedentes y oposición con exámenes eliminatorios (escrito y oral), exigiendo alto puntaje. Es una profesión de mucha dedicación y responsabilidad, ya que está en juego el patrimonio y la vida de las personas, requiriendo un    asesoramiento correcto y a tiempo para asegurar el buen resultado de los actos.

Disfruta enormemente el trato con la gente, asesorarlos y presentarles las distintas posibilidades. Su deseo es seguir ejerciendo la profesión que eligió, ayudando a la gente, mientras le sea posible, ya que es lo que le «sale solo» y para lo que se preparó.

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