Este viernes se trata en el Senado la reforma laboral con cambios de Diputados; la eliminación del impuesto interno a bienes suntuarios podría reducir hasta un 25% el precio de autos de alta gama, embarcaciones, aviones, planes de celular y ciertos seguros
Este viernes el Senado debatirá y votará la reforma laboral en su versión definitiva, tras las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados la semana pasada. Más allá de los cambios en el régimen laboral propiamente dicho, el proyecto incorpora una batería de alivio tributario mediante la eliminación del impuesto interno —conocido popularmente como impuesto al lujo— que grava actualmente diversos bienes y servicios considerados suntuarios.

La quita del tributo impactaría de manera diferenciada según el producto. El tributarista Sebastián Domínguez detalló los principales efectos esperados en los precios finales, siempre y cuando las empresas trasladen íntegramente la reducción al consumidor.
En el caso de los planes de telefonía celular, la eliminación del impuesto interno —que hoy representa una carga efectiva del 5,26% sobre el abono— generaría una baja aproximada del 5%. Para un plan estándar de 10 gigas con un valor de $47.990, la quita implicaría una reducción mensual cercana a $2.400, ya que el impuesto se aplica antes del IVA y su eliminación disminuye la base imponible de este último.
El sector que más se beneficiaría sería el de los automóviles de alta gama. Actualmente, el impuesto interno alcanza a los vehículos cuyo precio supera los $103.000.000 con una alícuota del 18%. Si se elimina, un auto de $125.000.000 que hoy incluye el tributo podría bajar a alrededor de $108.000.000, lo que representa una reducción efectiva de más del 13%. Este alivio también podría generar un reacomodamiento competitivo en segmentos como las pick-ups medianas tope de gama, que —aunque no pagan el impuesto por considerarse vehículos comerciales— compiten en rangos de precios similares.
En embarcaciones y aeronaves el impacto sería aún mayor. Hoy tributan con una alícuota nominal del 20%, que en la práctica se convierte en una carga efectiva cercana al 25% porque el impuesto se incluye dentro de su propia base de cálculo. De aprobarse la eliminación, el precio debería caer en esa proporción. Sin embargo, Domínguez advirtió que el traslado al consumidor final no sería necesariamente total: parte de la diferencia podría quedar como mayor margen para importadores o concesionarios.
Para los aviones —que no se fabrican en el país— existen dos escenarios. Si la compra es directa (importación por cuenta de empresa o particular), el impuesto se liquida en Aduana y la eliminación generaría una baja inmediata de alrededor del 25%. Cuando interviene un importador que revende localmente, este aplica el tributo sobre el precio de venta y descuenta lo pagado en Aduana; en ese caso podría optar por absorber parte de la quita como mayor rentabilidad.
Finalmente, la reforma también elimina el impuesto interno del 2,5% que grava determinadas pólizas de seguro, lo que debería traducirse en una reducción del valor final de la prima, siempre que las compañías lo trasladen al cliente.
La aprobación en el Senado parece tener altas probabilidades, ya que el proyecto ya fue tratado previamente en la Cámara alta incluso sin las modificaciones incorporadas por Diputados. De sancionarse este viernes 27 de febrero y publicarse en el Boletín Oficial ese mismo día o el sábado 28, las rebajas comenzarían a regir desde marzo de 2026. Si la publicación se demora, el beneficio entraría en vigencia en abril.
La eliminación del impuesto al lujo forma parte de la estrategia del Gobierno para reducir la presión fiscal sobre bienes de consumo selectivo y estimular la demanda en sectores de mayor poder adquisitivo, aunque su impacto real dependerá del grado de traslado que realicen los distintos actores de la cadena comercial.
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