El presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano, alertó que la elevada carga tributaria local encarece las exportaciones en un 12% y pone en riesgo futuras inversiones en la planta de Pacheco y en la industria automotriz

La automotriz Ford lanzó una fuerte advertencia sobre el impacto de los impuestos provinciales y municipales en la competitividad de la industria automotriz argentina. Según el presidente de la compañía en el país, Martín Galdeano, la elevada presión tributaria no solo afecta la capacidad de competir en mercados internacionales, sino que también amenaza con frenar las inversiones futuras en la planta de General Pacheco.
Durante su exposición, Galdeano detalló que cada vehículo exportado desde Argentina arrastra una “mochila impositiva” que eleva su precio FOB en aproximadamente un 12%. De ese porcentaje, la mayor parte —alrededor del 10%— corresponde a impuestos provinciales como Ingresos Brutos y a tasas municipales, mientras que el resto surge de tributos nacionales como el Impuesto al Cheque y retenciones.
El directivo explicó que esta carga fiscal distorsiva genera una doble dificultad: por un lado, reduce la rentabilidad de las exportaciones y, por el otro, desincentiva la radicación de nuevos proveedores autopartistas en el país. “Además de mercados, perderemos inversiones”, enfatizó Galdeano, destacando que sin un esquema tributario más competitivo resulta cada vez más difícil justificar nuevos proyectos de inversión en la Argentina.
La advertencia de Ford se enmarca en un contexto donde la planta de General Pacheco, en la provincia de Buenos Aires, produce la pickup Ranger, uno de los vehículos más exportados del país. La empresa sostiene que, sin acceso fluido a mercados externos y con costos impositivos elevados, la planta “no tiene futuro” a largo plazo si no se logran mejoras sustanciales en la estructura de costos.

Galdeano llamó a una discusión integral entre el Gobierno nacional, las provincias y los municipios para revisar los tributos considerados distorsivos. Según su visión, estos impuestos no solo encarecen la producción de vehículos con alto valor agregado, sino que también limitan el desarrollo de la cadena de valor local.
La industria automotriz argentina viene reclamando desde hace meses una reducción gradual de las retenciones a las exportaciones —actualmente en torno al 4,5%— y una revisión profunda de la presión tributaria provincial y municipal. Ford no es la única empresa que expresó preocupación: otras terminales también han señalado que la combinación de impuestos nacionales, provinciales y locales resta competitividad frente a países de la región como Brasil y México.
Los directivos de la automotriz sostienen que, si bien valoran las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional, resulta imprescindible avanzar en una reforma tributaria integral que incluya a todas las jurisdicciones. De lo contrario, advierten, el país corre el riesgo de perder oportunidades de inversión en un sector que genera miles de empleos directos e indirectos y representa una de las principales fuentes de divisas a través de las exportaciones.
Esta posición de Ford reabre el debate sobre la necesidad de coordinar políticas fiscales entre Nación, provincias y municipios para fortalecer la competitividad industrial y atraer nuevas inversiones al sector automotor argentino.
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