
La Lic. Yuliana Olivero, Especialista en Psicoanálisis, quien atiende en el Sanatorio Policlínico consultorio 21, aseguró que el término adicciones, que es fuerte, antes se utilizaba drogodependencia o adicción o al adicto se le decía drogodependiente. Hoy, por lo menos desde la mirada del psicoanálisis, se decidió utilizar la palabra consumo problemático, que dentro desde el marco jurídico, antes y ahora, se lo llamaba como usuario de la droga.
No se restringe a ningún sector social; es un fenómeno que atraviesa a toda la sociedad. Todos somos consumidores de algo en mayor o menor medida, y lo problemático surge de la relación con el objeto.
¿Cuándo un Consumo se Vuelve Problemático?. Se relaciona con el concepto de narcisismo, donde la «intoxicación» (reemplazando a «drogarse») funciona como un sostén emocional. Existe una relación «maníaca» e inmediata con el objeto, volviéndose compulsivo y repetitivo. La persona es consciente del daño y sufrimiento que le causa, pero no puede dejar de hacerlo, lo que el psicoanálisis denomina «goce».
La causa fundamental es la insatisfacción: desde el psicoanálisis, el deseo siempre implica una «falta» o insatisfacción. El consumo problemático surge como un tratamiento fallido de esta insatisfacción. No se limita a sustancias ilegales (cocaína, marihuana) o legales (alcohol, psicofármacos), sino que incluye otras conductas como atracones de comida, pornografía, ludopatía (juego) y compras compulsivas.
Frecuentemente, el consumo problemático no es el motivo inicial de consulta. Surge como un síntoma o problema subyacente durante el avance de las entrevistas preliminares o el análisis, cuando la persona busca resolver otras dificultades (ej. problemas de pareja).
Según la nueva Ley de Salud Mental, en casos graves donde la vida corre riesgo, la internación debe ser voluntaria. El consumo problemático no se diferencia por franjas etarias; lo crucial es la relación del individuo con el objeto. En el consumo social puede funcionar como un desinhibidor, pero la línea hacia lo problemático se cruza cuando se vuelve compulsivo y repetitivo, generando padecimiento. El rol de la familia y el acompañamiento, especialmente en adolescentes, es fundamental, aunque su impacto varía en cada caso.







