INDEC implementa nuevo Índice de Precios al Consumidor desde enero 2026

La nueva metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC) incorpora patrones de consumo más actuales, amplía la muestra de precios y redefine ponderaciones. El cambio podría elevar la inflación acumulada de los últimos años y afecta directamente ajustes de jubilaciones, alquileres, tarifas y escalas impositivas

Tras la publicación de la inflación de diciembre de 2025 — que registró un 2,8% mensual y acumuló 31,5% en todo el año —, el INDEC pondrá en marcha a partir de enero de 2026 una actualización integral de la metodología utilizada para calcular el IPC. El primer dato con la nueva base se difundirá el martes 10 de febrero de 2026, correspondiente al mes de enero.

Hasta diciembre de 2025, el IPC se basaba en la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) 2004/05 y relevaba precios en 39 aglomerados urbanos distribuidos en seis regiones del país (Gran Buenos Aires, Pampeana, Noreste, Noroeste, Cuyo y Patagonia). Desde 2017, el índice cubre todo el territorio nacional, pero mantenía ponderadores de consumo con más de dos décadas de antigüedad.

La nueva metodología adopta como referencia la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, lo que permite actualizar los ponderadores de la canasta y reflejar con mayor precisión los actuales hábitos de gasto de las familias argentinas. Como resultado, los servicios ganan significativamente mayor relevancia en el índice, mientras que los bienes —especialmente algunos rubros tradicionales— pierden participación relativa.

Según estimaciones de la consultora Equilibra, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas pasará de representar el 26,9% de la canasta total a 22,7% (una caída de 4,2 puntos porcentuales). De manera similar, Prendas de vestir y calzado disminuirá de 9,9% a 6,8%. En contrapartida, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentará su peso de 9,4% a 14,5%, y Transporte pasará de 11% a 14,3%. Sectores como Comunicaciones, Educación, Salud (incluidas prepagas) y Alquileres y expensas también ganarán mayor incidencia.

El economista Gonzalo Carrera, de Equilibra, explicó:
“El IPC aún vigente es con ponderadores de la ENGHo 2004/05, donde pesa más alimentos. Con el paso del tiempo, los hogares empezaron a consumir más servicios y el nuevo IPC que va a regir desde enero le da más peso en sectores como alquiler, expensas, prepagas, educación. Si bien en general las diferencias con la medición anterior son chicas, cuando las acumulas en el tiempo hay una diferencia más relevante”.

De acuerdo con los cálculos retrospectivos de la misma consultora, la inflación de 2025 —que cerró en 31,5% con la metodología anterior— habría sido de 32,2% con la nueva base. El impacto es aún más notorio en el período desde la asunción del presidente Javier Milei: la inflación acumulada entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 fue de 259%, pero habría alcanzado 270% bajo el nuevo criterio.

Entre otros cambios relevantes, el IPC pasará de contar con 12 a 13 divisiones, al incorporar la categoría Seguros y servicios financieros (hasta ahora incluida en Bienes y servicios varios). Además, la recolección de precios se ampliará de aproximadamente 320.000 a 500.000 observaciones mensuales, y la mayor parte del relevamiento se realizará de forma digital mediante tablets con cuestionarios adaptados a cada tipo de comercio.

Aunque los cambios metodológicos estaban técnicamente listos desde marzo de 2025, diversos obstáculos en los “avales institucionales” demoraron su implementación. Durante la primera revisión del acuerdo con el FMI en abril de 2025, el Gobierno había anticipado que los nuevos ponderadores entrarían en vigencia a fines de ese año.

La actualización del IPC no solo refleja con mayor precisión la evolución de los precios, sino que tiene efectos directos sobre múltiples variables económicas y sociales. Las jubilaciones, pensiones y asignaciones de la ANSES se ajustan mensualmente según la fórmula de movilidad del DNU 274/24, que toma como base el último dato disponible del IPC. Los contratos de alquiler que utilizan cláusula de actualización por inflación, los boletos de colectivo en el Área Metropolitana (que suben mensualmente con inflación más 2 puntos), las tarifas de servicios públicos y la banda de flotación cambiaria (cuyo techo y piso se mueven diariamente según el IPC con dos meses de rezago) también se ven impactados.

Asimismo, la reforma fiscal de 2024 establece que las escalas, deducciones y topes del impuesto a las Ganancias y del Monotributo se actualizan semestralmente tomando la inflación acumulada en cada período.

Con esta renovación, el INDEC busca alinear el indicador con la realidad contemporánea del consumo argentino, aunque el mayor peso asignado a tarifas y servicios podría traducirse en mediciones algo más altas en contextos de recomposición de precios regulados.


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