El Tesoro licitará el miércoles 10 de diciembre un título con cupón del 6,5 por ciento para refinanciar vencimientos de enero por 4300 millones de dólares
El Gobierno nacional anunció este viernes la emisión de un nuevo bono en dólares, la primera colocación en moneda dura desde 2018, como parte de su estrategia para ordenar el perfil de deuda externa sin impactar las reservas del Banco Central de la República Argentina. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó la operación durante una entrevista en A24, destacando que se trata de una refinanciación de vencimientos existentes y no de nueva deuda.
El instrumento, denominado Bonar 2029N o Bonar 2029, busca captar fondos para cubrir parcialmente los pagos de capital de los bonos Bonar 30 y Bonar 29, programados para el 9 de enero de 2026, que ascienden a 4300 millones de dólares.
La licitación se llevará a cabo el próximo miércoles 10 de diciembre, entre las 10 y las 15 horas, con liquidación prevista para el viernes 12 de diciembre. La suscripción será exclusivamente en dólares estadounidenses, bajo legislación argentina, y estará abierta tanto a inversores institucionales locales e internacionales como a minoristas, con un monto mínimo de 1000 dólares en el tramo no competitivo, que permite ofertas de hasta 50.000 dólares sin necesidad de indicar precio. El tramo competitivo, destinado a montos superiores, requerirá especificar el precio por cada 1000 dólares de valor nominal, sin tope máximo.
Las características principales del Bonar 2029 incluyen un cupón fijo del 6,5 por ciento anual, pagadero de manera semestral, y la amortización íntegra del capital al vencimiento, fijado para el 30 de noviembre de 2029. El rendimiento final se determinará en función del precio de adjudicación durante la licitación, sin precio mínimo ni máximo establecido. Esta emisión se enmarca en un contexto de compresión de tasas de interés en los bonos soberanos en dólares, impulsada por el resultado electoral reciente y el desempeño del programa económico, lo que permite al Tesoro acceder a costos financieros más sostenibles.
Caputo explicó que la elección de una emisión bajo ley local responde a la necesidad de evitar la autorización del Congreso, requerida para operaciones con normativa internacional, como la de Nueva York. Además, con el riesgo país por encima de los 600 puntos básicos, una salida al mercado global implicaría tasas superiores al 10 por ciento, lo que resulta menos atractivo en el actual escenario.

“No es nueva deuda, es deuda para pagar deuda vieja”, enfatizó el ministro, subrayando que la operación fortalece la hoja de balance del Banco Central al permitir la acumulación neta de reservas.
Analistas del mercado coincidieron en la relevancia de esta colocación. Sebastián Maril, de Latam Advisors, aclaró que, aunque accesible a inversores extranjeros, se trata de un título doméstico emitido directamente por el Tesoro, sin intermediación de bancos colocadores ni ley extranjera. “La tasa de 6,5 por ciento es muy baja para un bono internacional, lo que confirma su carácter local”, precisó. Por su parte, Juan Manuel Truffa, socio de Outlier, valoró el anuncio como una prueba del apetito inversor por la deuda argentina en dólares. “Incorporamos dólares al sistema sin resolver el problema estructural, pero con rendimientos actuales, la tasa podría rondar el 10 por ciento. El cupón atractivo podría mejorar el pricing, y no sería sorpresa si el Gobierno agrega incentivos para llevarla a un dígito”, analizó.
El presidente Javier Milei celebró la medida en sus redes sociales, elogiando a Caputo como “el mejor de todos los tiempos” y destacando su rol en la estrategia de estabilización económica. Esta emisión representa un paso clave en el regreso de la Argentina a los mercados voluntarios de capitales, tras años de restricciones financieras, y busca transmitir señales de disciplina fiscal en un entorno de mayor confianza inversora.
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