En conversación con EL HERALDO, el economista y consultor de empresas Carlos Seggiaro indicó que la economía argentina enfrenta un escenario complejo de inflación persistente, pérdida de competitividad y estancamiento, lo que plantea un dilema político para el gobierno sobre si mantener su estricta política antiinflacionaria o ceder a las presiones para reactivar la economía, a riesgo de aumentar los precios.
La inflación de marzo del 3,4%, lo cual es alarmante dado que aún no refleja el impacto total del conflicto internacional y el aumento de más del 20% en los combustibles. Se proyecta una inflación anual del 29-30%, similar al 31% del año anterior. Mientras la inflación mensual fue del 3,4% el dólar mayorista ha bajado, resultando en una inflación del 5% medida en dólares en un solo mes.
En los últimos tres meses, el peso argentino se apreció casi un 15% frente al dólar, haciendo que Argentina sea un 15% más cara para el mundo. Esto es muy preocupante para los sectores productivos que compiten con importaciones o buscan exportar, ya que han perdido 15 puntos de competitividad.
Indicó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presiona al gobierno para que el Banco Central compre más dólares (mediante emisión), lo que aumentaría las reservas y mejoraría la cotización del
dólar. Esta medida también contribuiría a bajar las tasas de interés y reactivar el crédito, impulsando la economía, algo que también solicitan las cámaras empresariales.
El gobierno se enfrenta a una “decisión política”, no económica, entre dos caminos: Reactivar y ceder: responder a las demandas del FMI y empresarios, comprando dólares con emisión para mejorar la
competitividad y reactivar la economía a través de tasas de interés más bajas. Esto implicaría aceptar una mayor inflación.
Opción dos: priorizar desinflación, seguir priorizando el control de la inflación, manteniendo un dólar debilitado y un contexto de economía “planchada” con problemas de competitividad. Esto evi-
taría sumar más puntos de inflación, pero prolongaría el estancamiento.
“Lo que está claro es que no es posible bajar la inflación, recuperar la competitividad y reactivar la economía simultáneamente en este momento”.






