En conversación con Diariodelasvarillas, el Lic. en Economía Carlos Seggiaro señaló que el consenso de casi 40 consultoras plasmado en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central dibuja una hoja de ruta macroeconómica previsible para el cierre del año, forzando a los inversores a reconfigurar sus estrategias para proteger el capital.
Precisó, que analistas proyectan una inflación anual del 30,5%, evidenciando una senda de desaceleración progresiva alineada con el fuerte énfasis antiinflacionario del Gobierno, y respaldada por índices como el de la Ciudad de Buenos Aires, que rondó el 2,1% mensual. En sintonía, la devaluación del tipo de cambio oficial acompañará de forma ordenada el ritmo de los precios. Se prevé un dólar de 16,50 para fin de año (frente a los 14,50 actuales), lo que representa un ajuste mensual cercano al 2,2%. El mercado descarta saltos cambiarios bruscos debido al control oficial de las variables financieras.
“Esta consolidación altera drásticamente el menú de inversiones. Con una tasa de interés de plazos fijos estimada en un 22% anual, los rendimientos tradicionales se mantendrán en terreno real negativo, destruyendo el poder adquisitivo en pesos. Para mitigar esta pérdida, la alternativa más eficiente es el mercado de capitales a través de Fondos Comunes de Inversión (FCI) vinculados a letras y bonos CER (ajustados por inflación), los cuales son accesibles desde la banca móvil y ofrecen protección ante ciberdelitos”.
Para los ahorristas en moneda dura, el escenario también exige dinamismo. Mantener billetes en cajas de seguridad o cuentas tradicionales genera rendimientos nulos o costos de mantenimiento. La recomendación es canalizar los fondos hacia Obligaciones Negociables (ON) de empresas energéticas o bonos de deuda argentina, que ofrecen atractivas tasas de entre el 7% y el 8% anual en dólares. En el nuevo esquema económico, el stockeo de mercadería y el mercado inmobiliario tradicional han dejado de ser opciones recomendables.






