El Dr. Hernán Allasia, especialista en Ginecología y Obstetricia, aborda la importancia de la prevención y planificación del embarazo, detallando la variedad de métodos anticonceptivos disponibles y la relevancia de una elección informada y personalizada bajo supervisión médica.
Existen múltiples opciones que incluyen dispositivos subdérmicos (implantes), dispositivos intrauterinos (DIU de cobre o hormonales), píldoras anticonceptivas, parches, inyectables y anillos vaginales. La elección del método debe ser individualizada, considerando las características de cada paciente, no solo la edad, y teniendo en cuenta posibles patologías preexistentes.
El Preservativo es el único método que previene tanto el embarazo como las enfermedades de transmisión sexual (ETS), cuya incidencia está en aumento. Es accesible, económico y no presenta reacciones adversas, pudiendo combinarse con otros métodos para una mayor seguridad anticonceptiva. Las píldoras anticonceptivas modernas, especialmente las que solo contienen derivados de progesterona (sin estrógenos), suelen tener buena tolerancia y pocas reacciones adversas.
Su uso requiere indicación y supervisión médica. Es fundamental realizar consultas y controles ginecológicos periódicos. Existen contraindicaciones, como antecedentes de trombosis, enfermedades protrombóticas o tabaquismo intenso en pacientes de cierta edad, donde los anticonceptivos con estrógenos no son recomendados.
Métodos anticonceptivos de larga duración: el DIU (5-6 años de duración) y los implantes subdérmicos (3-4 años) son métodos muy seguros y totalmente reversibles. Son una excelente opción para quienes prefieren no recordar la toma diaria de una píldora. Pueden ser retirados en cualquier momento si se desea buscar un embarazo.
Para quienes desean una solución permanente, existen la ligadura de trompas en mujeres y la vasectomía en hombres. La vasectomía es un procedimiento menos invasivo. La ligadura de trompas a menudo se realiza durante una cesárea para no añadir un riesgo quirúrgico extra a la paciente.
Se observa una población significativa de mujeres que tienen su primer embarazo en edad escolar, así como una tendencia a posponer el primer embarazo a edades más avanzadas. Ambos extremos de la vida reproductiva conllevan mayores potenciales de complicaciones.







