VIDA SALUDABLE
La licenciada Mariela Mansilla, Licenciada en Nutricionista y Cosmetóloga, aborda la interconexión entre la alimentación y la salud de la piel, ofreciendo consejos para una nutrición equilibrada y una rutina de cuidado dérmico integral.
Afirmó que se debe priorizar una alimentación variada que incluya frutas y verduras de estación, que son más económicas y aportan vitaminas y minerales esenciales. Los huevos son una fuente de proteína completa, de calidad y accesible. La recomendación actual es hasta tres huevos al día, a diferencia de limitaciones anteriores.
Aunque económicos, es clave buscar el equilibrio. Se sugiere optar por harinas integrales o alternativas a la harina refinada de trigo, que son cada vez más accesibles en el mercado. La tostada no es más saludable que el pan común; solo pierde agua, manteniendo la misma cantidad de carbohidratos.
Las frutas y verduras aportan antioxidantes, mientras que grasas buenas como la palta, coco, aceitunas, aceite de oliva y frutos secos mejoran la barrera y calidad de la piel. El agua es crucial para la hidratación interna de la piel. En invierno, es común reducir su consumo y reemplazarla por infusiones o mate, lo que lleva a deshidratación visible (ej. líneas de expresión marcadas). El agua no debe ser reemplazada por otras bebidas; se recomiendan aproximadamente 2 litros diarios, aunque la cantidad ideal varía según el peso individual.
Muchas afecciones de la piel están ligadas a la salud interna. Por ejemplo el melasma, manchas multifactoriales (hormonas, temperatura) pueden empeorar por inflamación interna crónica, como la intestinal. Una dieta antiinflamatoria puede mejorar significativamente el melasma en combinación con tratamientos cosmetológicos. Es fundamental tratar la piel desde «adentro y afuera». Abordar la raíz del problema (nutrición) junto con tratamientos tópicos (cosmetología) logra resultados más efectivos y duraderos.






