VIDA SALUDABLE. La Dra. Raquel Chaud Nigro, Psiquiatra del Sanatorio Policlínico, aborda el aumento de los trastornos de ansiedad, sus manifestaciones, causas y tratamientos, con un enfoque particular en la influencia de la tecnología en niños y adolescentes.
Afirmó que se observa un incremento significativo en las consultas por trastornos de ansiedad. Preocupa el aumento de casos en edades cada vez más tempranas, a diferencia de lo que se veía anteriormente. Es una experiencia común en situaciones de estrés (exámenes, trabajo, eventos deportivos), que nos mantiene preocupados o intranquilos temporalmente.
Ansiedad Patológica (Trastorno): se convierte en un trastorno cuando los síntomas generan un impacto negativo constante en la vida personal, laboral y social del individuo. Síntomas Comunes de la Ansiedad- Psíquicos: inquietud y desasosiego constantes; pensamientos negativos y preocupación excesiva por el futuro. Necesidad de controlarlo todo. Inicio de múltiples actividades sin poder finalizarlas, lo que genera aún más ansiedad.
Síntomas Físicos: taquicardia, falta de aire, visión borrosa, mareos; insomnio frecuente, problemas gastrointestinales, erupciones, urticarias, estos síntomas físicos son a menudo el motivo de derivación a salud mental desde otras especialidades médicas.
La ansiedad puede ser un mecanismo de defensa contra la angustia, si no se diagnostica y trata, estos mecanismos de defensa se agotan, lo que puede llevar a la aparición de síntomas depresivos y de angustia, como irritabilidad, angustia frecuente, llanto fácil, falta de ánimo, pérdida de voluntad, alteraciones en la alimentación y el sueño. Aislamiento social, y en casos graves, ideación de muerte o suicidio (requiere indagación profunda y trabajo conjunto con otras especialidades).
El diagnóstico de trastornos de ansiedad se realiza después de descartar causas médicas físicas mediante estudios. El tratamiento más efectivo es la combinación de terapia psicofarmacológica y psicoterapéutica.
Se observa un aumento notable de casos en niños y adolescentes. Dependencia de teléfonos y redes sociales, búsqueda de aprobación (likes), exposición a noticias falsas e información negativa. Disminución del contacto social presencial, debilitando la expresión física de sentimientos.
La tecnología ha acostumbrado a niños y adolescentes a obtener todo de forma inmediata («lo quiero ya»), anulando el proceso de espera y la capacidad de tolerar la frustración. El uso del teléfono para calmar el llanto o el aburrimiento en niños pequeños evita que desarrollen la paciencia y la gestión de la frustración.







