Las reservas internacionales bajo la administración del Banco Central (BCRA) registraron un hito clave durante la gestión de Javier Milei al posicionarse en su nivel más alto en más de seis años y siete meses.
Tras el ingreso de US$1000 millones enviados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) —luego de aprobar la segunda revisión del acuerdo vigente—, las reservas brutas experimentaron un salto significativo[cite: 5, 8]. [cite_start]En una sola jornada, la tenencia total escaló US$1105 millones, trepando desde los US$46.803 millones previos hasta cerrar en los US$47.908 millones. Para encontrar una cifra superior, es necesario remontarse a octubre de 2019.
El fuerte impulso no solo respondió al desembolso del organismo multilateral, el cual incluyó una dispensa (waiver) por el incumplimiento previo en las metas de acumulación. También influyeron la revalorización de activos de la cartera y las persistentes compras diarias del BCRA en el mercado de cambios, que sumaron US$112 millones en el día y acumulan US$9098 millones en lo que va del año.

Entre el optimismo y el terreno negativo
A pesar del máximo histórico nominal, el panorama financiero local presenta desafíos estructurales. Los analistas advierten que la posición de las reservas netas, bajo su medición más exigente (que descuenta vencimientos de deuda a corto plazo y depósitos en dólares del Tesoro), cerró abril con un saldo negativo de aproximadamente US$3450 millones.
El principal frente de presión radica en que el Gobierno, al no refinanciar sus vencimientos en el exterior, depende de las divisas del propio BCRA para honrar la deuda externa, habiéndole demandado ya el 58,9% de lo adquirido en el año. No obstante, desde consultoras privadas como Delphos Investment y PPI destacan que, debido al fuerte ritmo de absorción oficial y a la falta de vencimientos de peso regulados hasta octubre, las proyecciones anuales de acumulación resultan optimistas, estimando un cierre de año que podría oscilar entre los US$16.000 millones y US$20.407 millones.






