Agostina Vega de 14 años, salió de su casa el 23 de mayo para nunca más regresar. Esa misma tarde había sido vista compartiendo actividades con su madre, su hermano, y el principal imputado en la causa, Claudio Barrelier de 34 años. Por la noche Agostina sale con rumbo a la casa de Barrelier, lo cual quedó registrado en la grabación de las cámaras de seguridad.
El domingo 24 comienza la búsqueda desesperada, primero lo hicieron los propios familiares, incluso la madre se comunica preguntándole a Barrelier y éste niega haberla visto. Finalmente el lunes 25 de mayo se efectúa la denuncia formal en sede policial, y se inicia la investigación revisando cámaras de seguridad, llamadas telefónicas,entre otras tareas.
El miércoles 27, la justicia activa el Altera Sofía, el sistema nacional de emergencia para la búsqueda de menores desaparecidos, ese mismo día, se realiza un allanamiento en la vivienda de Barrelier. Un dato importante es que el teléfono de Agostina habría permanecido varias horas en un entorno cercano al imputado, antes de dejar de dar señal.
El jueves 28 de mayo, Barrelier declaró ante el Fiscal Raúl Garzón, negando que Agostina hubiese entrado a su vivienda. El viernes 29, la fiscalía profundiza las medidas de prueba e inicia allanamientos con personal y perros entrenados en un descampado de Barrio Ferreyra, donde finalmente el sábado en un sector de Ampliación Ferreyra encuentran restos humanos, que posteriormente se confirman son de Agostina.
La autopsia confirma que a Agostina había muerto entre 23:00 del sábado 23 de mayo y las 03:00 del domingo 24, además que sufrió abuso sexual y que la causa de muerte fue por asfixia mecánica. El paso siguiente es que cambia la caratula de la causa y Barrelier, que estaba detenido, a partir de ahora es imputado por el delito de Femicidio. Casi una semana después, la Fiscalía ordena la detención de un amigo de Barrelier, Osvaldo Fassetta de 47 años que vivía en la casa donde estuvo la adolescente, acusado de encubrimiento.
Hasta acá lo que se conoce públicamente, seguramente los análisis al cuerpo de Agostina, que fue desmembrado y arrojado en bolsas al descampado, irá arrojando más datos para intentar reconstruir el crimen. Lo importante es que el caso no termine “embarrado” con otras especulaciones y se mezcle la política “barata” porque se trata de una nena.
Los interrogantes que rodean al caso son los más inquietantes: ¿Cómo ingresó Barrelier a la Municipalidad de Córdoba si tenía incluso antecedentes de privación ilegítima de la libertad, denunciado por otra joven hace algunos años?. ¿Cómo funcionan los organismos de control interno del Estado o las instituciones?.
Se conocía que Barrelier tenía relación con el concejal Ricardo Moreno, quien está al frente de las 62 organizaciones peronistas, a partir de este caso lo hicieron dejar la banca en el Concejo Deliberante de la capital provincial, entonces cabe la pregunta: ¿Barrelier era protegido del poder político?, ¿de ese que parece manejarse con total impunidad, de ese que son “intocables”?.
Para que no haya más Agostinas, habría que reflexionar si el Estado y la justicia en la provincia de Córdoba, ¿tienen los mecanismos necesarios, y son verdaderamente independientes para actuar sobre los Barrelier de la vida, y expulsar a los Morenos de la política?. De lo contrario todos corremos el riesgo de que el día de mañana nos toque a nosotros. Agostina es el último eslabón de una cadena de situaciones que nos atraviesan como sociedad que definitivamente hay que abordar socialmente, y reclamar que por lo menos se intente llegar antes.







