Se entiende por empresa a cualquier emprendimiento comercial con al menos un empleado. De acuerdo con el tamaño será microemprendimiento, empresa pyme o gran empresa, con alcance local, regional, nacional o internacional.
Esto implica directamente que casi la totalidad de los emprendedores son empresarios. Tomando en cuenta lo antedicho, seleccioné para esta nota algunos consejos simples que fui recolectando durante mi trayectoria profesional y que ustedes pueden llevar a la práctica para ser mejores empresarios. Los expresé en formato de mandamientos religiosos para que puedan recordar fácilmente. Espero que los disfruten.
Primer Mandamiento: No culparás a los demás
Es muy común escuchar a los empresarios hablar del enemigo externo. A la hora de justificar nuestro fracaso o nuestro escaso éxito no dudamos en echarle la culpa a los demás. Que el gobierno esto, que la economía lo otro; cambia el culpable, pero el comentario es siempre el mismo. Solemos poner lo malo en algo o alguien que pareciera estar empecinado en nuestro fracaso, cuando en general somos nosotros los artífices de nuestra propia desventura.
Les propongo que en lugar de desperdiciar tiempo en buscar el enemigo afuera lo aprovechemos reforzando la propia gestión. Si estamos convencidos de lo que estamos haciendo y logramos decirlo y mostrarlo con seguridad para nosotros mismos y para los demás, los resultados no tardarán en llegar.
Segundo Mandamiento: No confiarás en tu suerte
Perdón por la frase, ya que cuando a alguien le fue bien, suelen decir que “tuvo la suerte de” y completen la frase como quieran. Pero en el ámbito empresario la suerte no existe. Existen las oportunidades y la capacidad para detectarlas. Un conocido golfista dijo: – “cuanto más practico, más suerte tengo”. Nada más cercano a la realidad. Podemos encontrarnos con la situación más favorable a nivel contexto, pero son el esfuerzo sostenido y la experiencia los únicos caminos hacia el éxito. Ojo, no confundir experiencia con trayectoria. Muchas empresas ponen en su slogan “x años de trayectoria”, como si la trayectoria implicara experiencia. Son dos cosas muy diferentes. Conozco a muchos empresarios que hace medio siglo vienen fracasando sin darse cuenta, y a otros que en pocos años han aprendido de sus errores y han generado negocios destacados.
Tercer Mandamiento: No te acostumbrarás
El hábito es uno de los peores enemigos del empresario. La costumbre adormece los sentidos, aplaca la pasión y elimina la creatividad. Albert Camus en su libro “El extranjero” postulaba que no existe nada, por extraño que parezca, a lo cual el hombre no pueda acostumbrarse. Si deseamos ser empresarios exitosos deberemos estar en constante cambio y movimiento, evolucionando, viendo y tratando de descifrar la realidad. Esta pizca de rebeldía es la que nos brinda una visión diferente del negocio y la propia empresa. Si estás haciendo las cosas de la misma manera en un mundo que cambia constantemente, probablemente quedarás fuera del juego.
Cuarto Mandamiento: Pensarás a futuro
La mayoría de los problemas con que se encuentran los empresarios en la actualidad se desprenden de las malas decisiones que tomaron en el pasado. Esto no es una crítica, sino la escasez de proyección, consecuencia de una cultura generacional anterior en un mundo más estático. En general solemos emparchar los problemas, para que dejen de serlos rápidamente, sin pensar en la mayoría de los casos, que esa solución coyuntural puede perjudicarnos en el futuro inmediato. Los empresarios argentinos son muy proclives a esto, de aquí surge la popular frase “lo atamos con alambre”. Desgraciadamente, el camino fácil siempre lleva al mismo lugar. En las empresas familiares, sin importar el tamaño, son las nuevas generaciones las que pueden aportar una mirada actualizada que debemos tener en cuenta, para entender los tiempos que corren.

Quinto Mandamiento: Más no es siempre mejor
Cuando logran tener una empresa exitosa muchos empresarios piensan en expandirse, para incrementar sus ingresos. Entonces toman la mitad de sus recursos humanos, tecnológicos y económicos y los destinan a la nueva sucursal o unidad de negocio. La realidad dice que dividir un elefante al medio no genera dos elefantes pequeños. Las empresas, incluso las más pequeñas, se basan en un sistema organizacional que no funciona bien si se desarma o fracciona. Con el paso del tiempo y la experiencia se conforma dentro de cada negocio un equipo que necesita de todas sus partes para funcionar. Les recomiendo pensar bien antes de desmembrarlo. Muchas veces pasamos por alto que los cambios pequeños generan grandes efectos.
Sexto Mandamiento: Esperarás los resultados
El ritmo apresurado que están tomando los negocios, sumado a la ansiedad típica de los empresarios por recuperar su inversión, ocasionan muchas veces fracasos por impaciencia. Es importante comprender que la causa y los efectos muchas veces están lejos entre sí. Es necesario aprender a esperar los resultados de las acciones que se toman en una empresa. La mayoría de los empresarios que son referentes a nivel mundial aprendieron a esperar fracasando, perdiendo muchas veces en lo inmediato para ganar a largo plazo. No desesperen, en los negocios la dirección es más importante que la velocidad.
Séptimo Mandamiento: Les permitirás quejarse
La queja es la forma que tienen nuestros clientes de indicarnos cuándo nos hemos desviado del camino. Realizada formalmente y con respeto, las quejas y los reclamos ayudan a las empresas de todo el mundo a descubrir errores y caminos para el mejoramiento. Si no los animamos a quejarse y les damos un espacio para hacerlo, los clientes se quejarán afuera. Es decir, comentarán a otros su bronca y decepción. Esto sólo ahuyenta a los posibles nuevos clientes.
Por el contrario, las estadísticas muestran que, de los clientes con quejas, el 60% volverá a nuestro negocio si se le soluciona el problema. El porcentaje asciende al 95% si el problema se resuelve rápidamente. Cada uno de estos clientes, además, le comentará su satisfacción a por lo menos cinco personas.
Octavo Mandamiento: Negociarás
Negociar significa encontrar una posición que conforme a ambas partes y es un ejercicio que todos hacemos cotidianamente con nuestra pareja, hijos y amigos. En una empresa la negociación es la base de los acuerdos y compromisos diarios, con los clientes, con el personal, con los proveedores e inclusive con los organismos bancarios. Para negociar efectivamente es importante tener en cuenta estas cuatro premisas:
1.Separar a las personas de los y problemas. Si nos enojamos con el otro porque tiene una postura diferente jamás llegaremos a una negociación que nos satisfaga.
2.Concentrarse en los intereses y no en las posiciones. Piense fríamente; ¿qué me interesa a mí y qué le interesa a la otra parte? De esa manera tendrá en claro los objetivos propios y ajenos.
3.Invente opciones de mutuo beneficio. Conociendo los intereses de las partes seguramente encontrará alguna opción que brinde beneficios para ambas. Obviamente no serán totales, pero negociar significa ceder algo para obtener algo a cambio.
4.Con la misma frialdad con que entendió los intereses, busque criterios objetivos para evaluar el trato. De esta manera ambas partes quedarán satisfechas.

Noveno Mandamiento: Serás proactivo
Ser proactivo significa actuar antes que los acontecimientos se desencadenen. La proactividad tiene que ver con estar un paso adelante del mercado, entendiendo qué se necesita, cómo desarrollarlo e implementarlo. Es sencillamente adelantarse a los problemas antes de sucedan, planificando soluciones. Es todo lo contrario a ser reactivo, que significa esperar que lleguen los problemas y luego “vemos que hacemos”. Para ser proactivo hay que tener una actitud positiva y atenta al cambiante escenario de los negocios. De esta manera se descubren también formas creativas de alcanzar dos metas aparentemente contradictorias. Cualquier empresario puede crear un producto de buena calidad o un producto que sea barato. Sólo los empresarios proactivos pueden imaginar un producto que sea bueno y barato a la vez.
Décimo Mandamiento: Aprenderás todos los días
Las únicas empresas que son exitosas, admiradas y perduran en el tiempo son aquellas que aprenden constantemente. Se las denomina Organizaciones Inteligentes, porque todo el grupo de trabajo saca provecho de la experiencia en la búsqueda de no repetir errores pasados. Para que una empresa aprenda, sin importar su tamaño, es necesario realizar cuatro tareas en forma continua:
1.Descubrir que cada uno de los integrantes tiene habilidades para realizar determinadas tareas y su autoestima aumenta cuando la realiza bien y se lo reconoce por ello.
2.Hacer coincidir lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. De esta manera se transparentan los objetivos de la empresa y se eliminan los prejuicios y rencores. Típico caso del empresario que niega aumento de sueldos alegando situación crítica, pero cambia su auto por otro nuevo de alta gama.
3.Liderar la empresa, sabiendo que sólo se puede enseñar una tarea si la hemos realizado alguna vez. Ver al dueño ordenando a la par de los empleados es la mejor forma de que ellos se pongan la camiseta. Si el dueño nunca ha barrido la vereda difícilmente pueda enseñarle a un empleado cómo barrer.
4.Crear una conciencia de equipo, en la cual los objetivos sean claros y se practique todo el tiempo, para que al momento de salir a la cancha el triunfo esté de nuestro lado.
Los emprendedores y sus empresas son el motor de Las Varillas, a la cual nutren de los productos y servicios que necesita, y además generan una cadena de valor agregado a través de su capital humano local. Ser empresario, sin importar el tamaño de la empresa, es un orgullo que no todos alcanzan. Arriesgarse, innovar, dar trabajo a otros, aportar al crecimiento de su ciudad, acrecentar el desarrollo del país, son sólo algunas de las grandes cosas que ustedes realizan. No dejen de hacerlas. Contagien a todos de que la voluntad, la experiencia y el sueño de crear y crecer son los componentes del motor principal que los mueve.
Los felicito por lo que hicieron, lo que hacen y lo que harán. Les deseo muchos éxitos.
Acerca del autor de la nota:
El Licenciado Gustavo Infantino es Director de REDPASCAL, la red de centros de educación a distancia de la Universidad Blas Pascal y el Instituto Superior Pascal. Asesoró en comunicación, publicidad, marketing y capacitación a empresas e instituciones durante los últimos 30 años. Fue disertante en el Congreso Internacional Virtual Educa y en el Congreso Internacional Expoelearning, Dictó cursos de capacitación en la Kodak University. Fue docente en las universidades de Belgrano (UB), Palermo (UP) y El Salvador (USAL). Participó como especialista en la REVISTA AMERICA LEARNING MEDIA, y realizó publicaciones para la Revista Tendencias y la Revista Contacto.






