La investigación por el crimen de Agostina Vega ha dado un vuelco definitivo tras revelarse los primeros resultados de la autopsia. Los peritajes forenses confirmaron que la adolescente de 14 años, asesinada en Córdoba, sufrió un ataque de extrema violencia que provocó severos daños en sus órganos internos. Asimismo, el informe detectó signos de desmembramiento en el cuerpo, un elemento que complejiza las tareas periciales definitivas pero que evidencia el ensañamiento del agresor.
En base a estas revelaciones, el fiscal de la causa, Raúl Garzón, ordenó agravar de inmediato la situación procesal del único imputado, Claudio Barrelier, modificando la carátula legal al delito de femicidio. El abogado de la familia damnificada, Carlos Nayi, calificó al detenido como un «monstruo» y anticipó que solicitará los agravantes de alevosía y homicidio transversal, cuya única pena prevista en la legislación argentina es la prisión perpetua.
Por su parte, los forenses ubicaron la hora del deceso entre la 01:00 y las 03:00 de la madrugada del pasado domingo. Esta ventana temporal valida la hipótesis de que el crimen ocurrió en el domicilio de Barrelier, en el barrio Cofico, donde el cuerpo habría permanecido oculto hasta el lunes antes de ser trasladado.

Paralelamente, los peritos enfocan sus esfuerzos en reconstruir la logística posterior al asesinato. Se investiga un vehículo Ford Ka que presuntamente se utilizó para trasladar los restos de la víctima, mientras se aplican reactivos químicos como luminol en la vivienda bajo custodia en busca de rastros biológicos que hayan sido limpiados.
Finalmente, la Justicia analiza exhaustivamente los teléfonos secuestrados. Entre los elementos clave figura un mensaje de texto enviado a la madre de Agostina durante la búsqueda que rezaba: “Tu hija está bien. Dormida. Quedate tranquila”. Se intenta identificar formalmente al remitente para determinar si constituyó una maniobra deliberada para encubrir el atroz femicidio.






