Gerardo González Valencia, número dos de «Los Cuinis», lavó millones de dólares del narcotráfico mediante «Corner mi lugar», un local de conveniencia abierto en 2009 en el Dique 4
la Justicia argentina y estadounidense lo vinculan al tráfico de cocaína y fentanilo del CJNG
En 2009, el desembarco de Corner mi lugar en Pierina Dealessi al 200, Puerto Madero, fue presentado como la llegada de un innovador formato de minimercado y comidas rápidas al estilo de las tiendas de conveniencia estadounidenses. Con una inversión inicial anunciada de alrededor de 2,5 millones de dólares, el proyecto prometía expandirse como franquicia y competir con los AM/PM de las estaciones de servicio. Sin embargo, detrás de la sociedad Círculo Internacional SA —filial local de la mexicana Círculo Comercial Total de Productos SA de CV (Círculo México)— se ocultaba una operación de lavado de activos vinculada al crimen organizado transnacional.

El principal impulsor del negocio era Gerardo González Valencia, conocido como “Silverio”, cuñado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). González Valencia ocupaba el segundo lugar en la estructura de Los Cuinis, el brazo financiero del cártel, encargado de blanquear ganancias del narcotráfico y diversificar inversiones. Nacido en 1977 en Michoacán, México, este empresario michoacano se instaló en Buenos Aires con su familia en busca de un perfil bajo, presentándose como un hombre de negocios legítimos que había abandonado el mundo del crimen organizado.
La defensa de González Valencia argumentó ante la Justicia estadounidense que, desde 2009, había iniciado “una nueva vida” al abrir la tienda de conveniencia en Puerto Madero y luego expandirse a Uruguay, huyendo de la influencia familiar ligada al narcotráfico. Sin embargo, las pruebas recolectadas por la DEA y la Justicia federal de Columbia desmintieron esa versión. Se lo acusó de conspirar para importar y distribuir más de 15.000 kilos de cocaína a Estados Unidos entre 2003 y 2016, incluyendo el financiamiento de un minisubmarino que transportó 280 kilos de cocaína desde Colombia hasta Guatemala en 2007, interceptado por la Guardia Costera frente a California. Además, se lo vinculó al tráfico de fentanilo y a conversaciones interceptadas que revelaban divisiones de ganancias por cargamentos millonarios.
En abril de 2016, González Valencia fue detenido en Uruguay y extraditado cuatro años después a Estados Unidos. En 2022 admitió parcialmente los hechos para mejorar su situación procesal, reconociendo acuerdos para importar y distribuir más de cinco kilos de cocaína. La Justicia norteamericana consideró que su rol fue mucho mayor y, en julio de 2023, lo condenó a cadena perpetua.
Las operaciones de lavado no se limitaron a México y Estados Unidos. En Argentina, la Justicia federal investigó cómo Círculo Internacional SA recibió aproximadamente 1,8 millones de dólares entre 2009 y 2011 mediante transferencias bancarias y depósitos en efectivo de montos elevados provenientes de la sociedad mexicana vinculada a Los Cuinis.
El juez federal Néstor Barral y el fiscal Sebastián Basso ordenaron la captura internacional de González Valencia y de varios cómplices: Pedro Merced Medina Lizarraga, Julio César Alegre Ortega, Francisco Marzio Medina González y Rodrigo Lepe Uribe, quienes nunca fueron localizados.
Un hecho fortuito en diciembre de 2008 —un choque en Puerto Madero que involucró a tres mexicanos recién instalados en el edificio Le Parc— permitió rastrear vínculos sospechosos. Los ocupantes estaban ligados a la sociedad recién creada, cuyo domicilio fiscal era una casa en Ituzaingó a nombre de un taxista, Marcelo Arias, quien figuraba como propietario del vehículo accidentado. La investigación reveló que Gerardo González Valencia vivía en Puerto Madero y utilizaba el minimarket como fachada para insertar dinero sucio en el sistema financiero local.
En Uruguay, el lavado fue aún más evidente. González Valencia adquirió un chalet en Punta del Este por 2 millones de dólares a nombre de su esposa Wendy Dalaithy Amaral Arévalo, tres terrenos en Punta Ballena por 550.000 dólares y vehículos de alta gama. La Unidad de Información y Análisis Financiero uruguaya rastreó estas operaciones a través de los Panamá Papers, lo que derivó en detenciones de familiares y colaboradores, incluyendo al suegro Héctor Amaral y empleados domésticos acusados de asistencia al lavado.
A fines de mayo de 2025, Interpol Uruguay capturó en Punta del Este a Oscar Gilberto Calvete Voz de Sousa, empresario argentino señalado como testaferro principal de González Valencia y operador financiero del CJNG y Los Cuinis en la región. Calvete, en el radar de la Justicia argentina desde 2009, figuraba como auditor y representante de Círculo Internacional SA, participando en asambleas y actos societarios. La Cámara Federal de Casación Penal de San Martín confirmó los vínculos entre las sociedades argentina y mexicana, y destacó que Calvete facilitaba la introducción de fondos ilícitos mediante “servicios de consultoría administrativa” que encubrían el blanqueo de capitales narco.
La historia del minimarket Corner mi lugar en Puerto Madero ilustra cómo el narcotráfico internacional utilizó fachadas comerciales en Argentina para lavar dinero del tráfico de drogas, aprovechando la expansión inmobiliaria y la llegada de inversores extranjeros. Aunque el local cerró hace años, el caso sigue abierto y revela la penetración del Cartel de Jalisco Nueva Generación en el Cono Sur.
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