Hugo Caverzasi relata la experiencia de conocer una reserva de “Gorilas” en Uganda, África

Junto a su esposa, el varillense, en un nuevo viaje a África, estuvieron en Uganda en una reserva de “Gorilas”, y además pudieron avistar aves que se encuentran en muy pocos países. En conversación con EL HERALDO- Diariodelasvarillas, Hugo relató lo vivido.

– ¿ A cuántos lugares de África fueron?

H.C.- El primer viaje que hicimos fue a Kenia, después fuimos a Sudáfrica, en otro fuimos a Namibia, a Botswana, a Zimbabue, o sea ahí he visto todos los animales o los Big Five como le llaman ellos, los cinco grandes, pero acá en Uganda están animales que no están en ninguno de esos países que son los gorilas, y los chimpancés.

Los gorilas ya te digo, para verlos requiere una preparación previa, un permiso que saqué seis meses antes de viajar porque es tanta la gente que va, turistas y el cuidado que están teniendo con el entorno de los gorilas que se hacen grupos muy chicos. Para ver los gorilas primero tenés un trekking que hay que hacer en la montaña, porque ellos viven en la montaña. Puede durar desde 4 horas hasta 8 horas, porque la cuestión es que hay que encontrarlos en el parque de la selva impenetrable de Windy, hay 50 o 60 familias de gorilas que están formados por el macho, el jefe, varias hembras, hijos, las crías, a cada grupo le asignan una familia. El trekking es bastante bravo porque hay subidas en la selva, es húmedo, es un esfuerzo importante. Vamos con guía y con guardias armados que son guardaparques, una vez que lo encontramos te dan una hora para estar al lado de ellos, o sea ellos te dicen 8 o 9 metros, pero la realidad es que estábamos a 2 metros de los gorilas.

– ¿Cuál es la reacción de los gorilas al ver gente?

H.C.- Los guías te dan una charla de cómo tenés que comportarte ante los gorilas, por si se decidiera alguno atacarte, por ejemplo se usa barbijo para evitar que le transmitamos enfermedades y viceversa, no se puede usar repelente, por ejemplo, nada con olores  fuertes, perfumes, ese tipo de cosas. Nos acercamos siempre con el permiso del guía que te dice hasta acá puede llegar hasta acá no vi los gorilas que nos tocaron, indiferentes, están echados en el suelo, comiendo, dándole la teta a la cría.

-¿Cuál es la sensación que les dejó la experiencia?

H.C.- Crea un sentimiento, un asombro estar al lado de ellos. Son animales muy grandes, uno de los machos que se llama espalda plateada, tiene más de dos metros de altura, tiene unas manos impresionantes. Si te llegara a atacar un animal de eso, olvídate.

A nosotros el que nos tocó estaba comiendo, pero escuché de otro grupo que gorila se paró y se golpeó el pecho tipo película, como diciendo yo soy acá el que mando, pero no pasó nada. Nosotros lo vimos solamente acostado, echado en el pastizal, entre medio de la maleza. También es difícil poder sacarle una foto sin maleza adelante, porque está en el medio de la maleza.

-¿Qué pudieron conocer de la forma de vida en Uganda?

H.C.- Ellos la llaman la perla de África, es un país muy chiquito, tiene el tamaño de Chubut, más o menos, para que tengan una idea, son 50 millones de personas, así que dónde vas hay gente.Nosotros no estuvimos en la ciudad, llegamos y tomamos un auto y nos dirigimos a los parques nacionales. La gente, nosotros tuvimos contacto con gente que está acostumbrada a tratar el turista. Lo que sí, en el interior por lo menos se ve bastante pobreza. Prácticamente a la orilla de la ruta encontrás mucha gente caminando, muchas mujeres, chicos con los bidoncitos de agua, porque van a buscar agua al pueblo, a la ciudad, se tienen que llevar agua en los bidones. Andan mucho con una azada y un machete, porque da la impresión que la actividad de ellos es cultivar su quinta. Cada uno tiene un espacio comunitario donde se cultiva la comida, lo que comen diariamente. En general caminando, caminando a la orilla de la ruta he visto mujeres, todas las mujeres con sus vestidos, típico, faldas largas, coloridas, ninguna con pantalón, por ejemplo, calzada con no sé qué sueco, pantufla, no sé cómo se le llama.

Conocido por ser apasionado de las aves, pudo observar unas 230 especias, sobre 1200 que tiene el país, y ver una muy rara, parecida a un animal prehistórico, aunque no lo es, que se llama Pico Zapato, que es un ave muy especial que tiene metro y algo de alto.

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