La tensión en Medio Oriente volvió a golpear con fuerza a los mercados financieros este martes, ante el temor de una ampliación del conflicto y el anunciado cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Por esa vía estratégica circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, lo que encendió alertas sobre el abastecimiento energético global.
Las principales bolsas operaron con fuertes caídas. En Wall Street, el S&P 500 retrocedió 2,25%, el Nasdaq Composite perdió 2,5% y el Dow Jones cayó 2,29%. En Europa, el Euro Stoxx 50 se desplomó 4,03%, arrastrado por el DAX alemán (-4,11%), el CAC 40 francés (-3,45%) y el FTSE 100 británico (-3,22%).
En Asia, el impacto también fue significativo. El Hang Seng de Hong Kong bajó 1,12% y el índice de Shanghái cedió 1,43%. El Kospi 50 surcoreano registró la mayor caída, con un derrumbe de 8,55%, mientras que el Nikkei 225 japonés retrocedió 3,08%.
El petróleo volvió a ser el epicentro de la volatilidad. El crudo Brent subió 7,29% y alcanzó los 83,49 dólares por barril, acumulando su tercer avance consecutivo. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,79% hasta los 76,78 dólares. El mercado teme interrupciones en el suministro desde Medio Oriente, especialmente si se concreta el cierre del estrecho de Ormuz.
Según trascendió en medios iraníes, un alto funcionario de la Guardia Revolucionaria habría declarado cerrado el paso marítimo y advertido que se atacará a cualquier embarcación que intente atravesarlo. En paralelo, aseguradoras retiraron coberturas y varias compañías navieras comenzaron a evitar la zona.
Los analistas advierten que, sin una rápida desescalada, la presión sobre la energía y los mercados podría profundizarse en los próximos días.







