Ramaphosa rechaza traspasar el cargo a un diplomático de bajo rango

La cumbre del G20 en Sudáfrica acumula tensiones y el último episodio confirma que el presidente Cyril Ramaphosa se negó a entregar la presidencia del Grupo a un representante estadounidense de bajo rango. Así lo comunicó la oficina presidencial en medio del creciente deterioro diplomático entre Pretoria y Washington, según informa la agencia Xinhua.
“El Presidente no hará la entrega a un encargado de negocios”, escribió en la red social X el portavoz presidencial Vincent Magwenya.
El conflicto se desató después de que la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, criticara el jueves a Ramaphosa por “hablar de más” sobre el boicot estadounidense al G20. Leavitt, conocida por su estilo confrontativo, confirmó que una delegación de Estados Unidos asistirá únicamente a la ceremonia de traspaso al cierre del encuentro, pero Washington no participará en las deliberaciones.
Se espera que la delegación sea encabezada por Marc D. Dillard, encargado de negocios de la embajada estadounidense en Pretoria, figura que en la práctica diplomática representa el rango más bajo de jefe de misión y suele designarse cuando no hay embajador en funciones.
Ramaphosa había declarado en conferencia conjunta con Ursula von der Leyen y António Costa que Estados Unidos notificó un posible cambio de postura sobre su participación en la próxima cumbre de Johannesburgo. La Casa Blanca desmintió la información tildándola de “noticias falsas”.
A principios de noviembre, el presidente Donald Trump anunció que ningún funcionario estadounidense asistiría al primer G20 celebrado en suelo africano, alegando supuesto “genocidio” contra los afrikáneres, acusación que Sudáfrica rechazó de plano. En Argentina, el gobierno de Javier Milei alineó su posición con Washington.
La subsecretaria de prensa Anna Kelly también salió al cruce en X, calificando de “noticias falsas” cualquier sugerencia de reincorporación estadounidense a las conversaciones. Leavitt reiteró que Dillard asistirá solo como formalidad a la ceremonia de traspaso.
Karoline Leavitt, de 28 años y una de las voceras más polémicas de la administración Trump, ya había protagonizado cruces con medios internacionales y hasta con el líder supremo iraní Alí Jamenei.
En síntesis, el rechazo de Ramaphosa a entregar la presidencia del G20 a un diplomático de bajo rango profundiza la crisis diplomática entre Sudáfrica y Estados Unidos y convierte la ceremonia de traspaso en un nuevo foco de tensión internacional.
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