Edgardo Gastón Algañaraz, de 50 años, fue condenado a un año de prisión en suspenso tras protagonizar un grave hecho vial en Caucete.
El camionero manejaba con 1,48 gramos de alcohol por litro de sangre cuando embistió a un efectivo de la Policía Rural que intentaba identificarlo y luego se dio a la fuga, dando inicio a una persecución que se extendió por más de 80 kilómetros.
El episodio ocurrió de madrugada sobre la Ruta Nacional 141, en la zona de Cuestas de las Vacas. Lejos de detenerse, el conductor reaccionó violentamente, atropelló a un policía motorizado -quien sufrió lesiones- y dañó la motocicleta oficial.

Durante la huida, condujo de forma temeraria, zigzagueando, invadiendo carriles e ignorando sirenas y señales policiales, poniendo en riesgo a otros automovilistas. Finalmente, el camión fue interceptado en Las Trancas, cerca del límite con San Luis, durante un operativo en el control de El Encón.
La condena se dictó mediante un juicio abreviado y lo halló culpable de resistencia a la autoridad, lesiones y daños, en un caso que expone una vez más cómo una sola decisión al volante puede generar consecuencias graves, aun cuando la sanción judicial resulte limitada frente al riesgo provocado.
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