Argentina registró un descenso de la natalidad del 40 % en los últimos diez años

Informe de la Universidad Austral. La natalidad en Argentina ha disminuido significativamente a partir del año 2014. Ello implica una caída de más del 40% en menos de una década. Este cambio demuestra una reducción notable en la cantidad de hijos por familia, que afecta la estructura y dinámica familiar, pero también a la proyección futura de la sociedad argentina.

A nivel mundial las tasas de natalidad continúan en franco descenso y la Argentina no es la excepción. Registrando un descenso de la natalidad del 40% en menos de una década. Al mismo tiempo, debemos observar que el total de nacimientos ocurridos en Argentina, no refleja a la cantidad real de niños o niñas
residentes en nuestro país. Sucede que este dato incluye aquellos nacimientos de madres con residencia en otros países que dan a luz en Argentina, pero una vez producido el nacimiento no permanecen en el país (RENAPER, 2025; Min. Salud, 1991-2023).

  • Paralelamente, la esperanza de vida de las personas alcanzó los 72,8 años (ONU, 2019), lo que supone una mejora de unos nueve años con respecto a 1990, estimándose que, en 2030, casi el 12% de la población mundial tendrá 65 años o más y la longevidad media mundial en 2050 se situaría en torno a los 77,2 años (ONU, 2022).
  • Este proceso se expresa en un aumento del envejecimiento poblacional, por lo que nuestro país no es una excepción. El primer censo de la República Argentina, realizado en 1869, muestra una población mayormente joven: aproximadamente el 40% tenía menos de 15 años y la población de 65 años y más, solo representaba el 2,2% del total. De hecho, las pirámides de los censos de 1869, 1895 y 1914 presentaban una base ancha, indicativa de la alta natalidad, y una cúspide angosta, como consecuencia de la alta mortalidad. Sin embargo, a partir del censo de 1947 se comienzan a observar los primeros indicios del proceso de envejecimiento poblacional, obteniendo pirámides demográficas con bases cada vez más angostas y cúspides más anchas y elevadas, producto del descenso en los niveles de natalidad y mortalidad respectivamente que continuaron intensificándose en las décadas siguientes (INDEC).
  • En el último censo nacional (2022), el grupo de edad entre 0 y 14 años alcanza al 22% de la población total; es decir, presenta una diferencia de 18,3 puntos porcentuales respecto de 1895. Asimismo, la participación relativa de la población en edades potencialmente activas (15 a 64 años) aumenta de manera paulatina. La edad mediana alcanza los 32 años (12 años más que la registrada hace un siglo). Precisamente, el índice de envejecimiento (cantidad de personas de 65 años y más por cada 100 personas de entre 0 y 14 años) en 2022 fue de 53, mostrado un incremento a lo largo de las décadas. Hoy este índice es de 60,55 (RENAPER, 2025). En este contexto, la participación relativa de las personas mayores llegó a 11,8%, 9,9 puntos porcentuales por encima
    de la de 1895. La tasa bruta de mortalidad alcanza las 8,6 defunciones cada mil habitantes (INDEC, 2024).
  • Por su parte, el índice de dependencia potencial en los últimos 30 años que alcanzaba el 65,1 (1991) descendió a 51,2 (2022) y actualmente a 47,6 (RENAPER, 2025). Esta disminución podría explicarse por la tendencia en aumento de la esperanza de vida. Así también, el índice de sobreenvejecimiento que en 1991 era de 6,6 en 2022 llegó a 10,4 con una marcada tendencia de feminización en este grupo poblacional (228 mujeres por cada 100 varones). (INDEC, 2024).
  • Las ciudades más envejecidas del país son: CABA (22,6%), Santa Fe y La Pampa (ambos 17,3%) (INDEC,2024).

Estructura de los Hogares-Hijos

  • Las bajas en la natalidad se reflejan en las estructuras de hogares con presencia de menores de 18 años. Entre los censos de 1991 a 2010 la diferencia más significativa fue de 4 puntos porcentuales, mientras que luego del 2022 descendió 6 puntos porcentuales (INDEC).
  • Si bien el promedio de hijos por mujer que presentan los resultados del Censo 2022 manifiesta situaciones heterogéneas según su jurisdicción de residencia, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un promedio de 0,9 (promedio idéntico al censo 2010), mientras que en Santiago del
    Estero, Misiones y Formosa su promedio es de 1,7 (con un leve descenso en relación al censo 2010). A nivel nacional se ha llegado al 1,4 de promedio de hijos por mujer, observándose un descenso del promedio de hijos a medida que se avanza en años censales argentinos y un aumento de mujeres sin hijos (INDEC, 2024).
  • Según los datos de los últimos Censos, en la franja de edad entre 30 y 34 años las mujeres con hijos nacidos vivos crecieron 10 puntos porcentuales entre 2001 y 2022. Mientras que la misma proporción disminuyó en las mujeres entre 20 y 24 años (INDEC).
  • Este dato condice con los cambios que podemos observar en cuanto a la edad de las madres en el momento de producirse los nacimientos. Según informa el Ministerio de Salud de la Nación, hace menos de diez años atrás, los nacimientos de producían en mayor proporción en la
    franja etaria entre 20 y 24 años y, en segundo lugar, en las mujeres entre 25 y 29 años. Hoy la tasa mayoritaria de nacimientos se produce en mujeres de 25 a 29 años y el segundo lugar lo ocupa la franja etaria entre 30 y 34 años. En el mismo período es posible observar un aumento en
    la maternidad de mujeres en el rango 35-39 y 40-44 años (M. Salud, 1994-2023).
  • Teniendo en cuenta el máximo nivel educativo alcanzado por las mujeres en viviendas particulares entre 14 y 49 años con hijas e hijos nacidos vivos censadas en 2022, el 40,6‰ no tienen secundario completo, el 37,9‰ finalizaron ese nivel educativo y el 25,5 ‰ tienen estudios
    superiores o universitarios completos o incompletos. Estos datos reflejan que a mayor nivel educativo, menor cantidad de hijos (INDEC, 2024).
  • Por su parte, los centros urbanos presentan valores relativamente estables en cuanto a los hogares con hijos y sin hijos durante los últimos 9 años. Sin embargo, en ellos podemos observar el crecimiento de hogares con un solo niño por sobre los hogares con dos o más menores de 18
    años (INDEC-EPH, 2024)
  • A nivel nacional estos datos también acreditan Familias cada vez más pequeñas, con menos hijos. Así, pasamos de 1,533,421 de mujeres con
    más de 5 hijos en 2001 a 608,617 mujeres con la misma cantidad de hijos en 2022 (INDEC, 2001 y 2024).

Estructura de los Hogares- Adultos Mayores

En contraposición al descenso de familias con niños/as, los datos reflejan un crecimiento de hogares con personas mayores.

  • Si bien se observa una tendencia en el aumento de la esperanza de vida, los datos en América Latina corroboran que la pandemia por COVID-19 afectó de manera particular a la población adulta mayor de la subregión, que se refleja en una mayor tasa de mortalidad y gravedad de la
    infección por enfermedades preexistentes (como las cardiovasculares, la diabetes y enfermedades respiratorias crónicas) y comorbilidades, afectando particularmente a los grupos de más avanzada edad (75 años y más) (CEPAL, 2024).
  • Este rápido proceso de transición demográfica que ha atravesado la región en los últimos 70 años, sumado a los efectos de la Pandemia, se traduce en un aumento de la demanda de protección social y de cuidados hacia las personas mayores, y se asocia con nuevos desafíos: la alta
    feminización del trabajo de cuidados, que en su mayoría no es remunerado o se realiza en condiciones de precariedad. Se debe prestar especial atención a estos aspectos, que exigen desde hace varios años fortalecer las políticas integrales de cuidados (CEPAL, 2024c).
  • Otro de los efectos de la transición demográfica y el proceso de envejecimiento que se está observando, está relacionado con la presión que ejerce el aumento de la morbilidad entre las personas mayores sobre los sistemas de salud. Esta situación se manifiesta en una mayor
    prevalencia de enfermedades que aumentan el riesgo de discapacidad y la demanda de cuidados a largo plazo, lo que reafirma la necesidad de fortalecer los sistemas de protección social de la región. De acuerdo con los datos ofrecidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT,
    2024) durante 2023 la proporción de la población que contaba con, al menos, una prestación de protección social en América Latina y el Caribe llegó al 61,2%, por lo que casi cuatro de cada diez personas corrían el riesgo de no tener cobertura de salud en la vejez (CEPAL, 2025).
  • La región enfrenta una crisis de los cuidados que se expresa en una demanda creciente que trasciende el número de personas cuidadoras y las políticas públicas existentes, y que se intensifica con el envejecimiento poblacional. En la actualidad, las personas de 65 años y más son algo
    menos de 68 millones, equivalente al 9,9% de la población total, y se proyecta que en 2050 serán más del doble y representarán el 18,9%.
    (CEPAL, 2025, p.15). Por tanto, Resultan tiempos en los cuales aumenta la esperanza de vida y se impone enfocarse en el envejecimiento saludable para valorar las auténticas ganancias en términos de longevidad.
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