El restaurante Valentino, con casi 18 años de trayectoria, se ha consolidado como un referente gastronómico, destacándose por su propuesta artesanal y el enfoque en la experiencia del cliente.
Romina Soza indicó que nació hace 17 años (casi 18) en noviembre, cuando llegó desde Buenos Aires y quisieron introducir algo novedoso en la ciudad, identificando una necesidad en el mercado. La propuesta principal fue la pizza artesanal, con un toque hogareño logrado gracias a un horno especial.
La pizza fue el producto principal desde el inicio y sigue siendo central en su oferta. Todas las masas, incluyendo las de pizza, fajitas y empanadas, se elaboran de forma casera en el lugar. Con el tiempo, la oferta se expandió para satisfacer diversos gustos. Tacos, nachos y canastitas fueron un «boom» por su originalidad en ese momento. Posteriormente se incorporaron empanadas (incluyendo árabes) y, más recientemente, pizzas de mariscos, adaptándose a las tendencias y demandas.
El 9 de febrero fue el día de la Pizza,algo que reúne a los argentinos siempre. Romina expresó en cuanto a los gustos de la gente que la de mozzarella siempre es un éxito, y recomienda probar la pizza Mediterránea (salsa, mozzarella, jamón crudo, rúcula fresca, parmesano y oliva), de Valentino. También otras que son una Bomba (papas fritas y huevo frito).
Reconoce que el secreto es el Horno Artesanal con el que cuentan, el concepto del horno y la técnica de cocción fueron traídos desde Buenos Aires, inspirados en las famosas pizzerías con hornos de material o de barro.
No utilizan masas pre-cocidas de panadería; la masa es artesanal y se prepara ese mismo día, el horno, que alcanza altas temperaturas (400 grados), permite una cocción rápida que le da a la pizza un toque final distintivo y una masa más seca y crujiente. El horno puede procesar 8 pizzas para el proceso de derretido y 6 o 7 para el toque final.
Destacó que desde el principio, el público aceptó positivamente la propuesta novedosa, lo que generó buenas expectativas y un crecimiento constante. Y siempre se enfoca en la buena atención, la satisfacción del cliente y la recreación de «buenos momentos». Constantemente buscan innovar y mejorar el servicio, estando atentos a las necesidades y momentos especiales de los clientes (Día de la Pizza, Día de los Enamorados, cumpleaños, etc.).
Su filosofía se resume en «Buenas pizzas, buenos momentos», promoviendo un espacio para compartir en familia o con amigos. Mantiene una perspectiva positiva, siempre buscando innovar y mejorar, tanto en el negocio como en la experiencia del cliente.






