El líder metalúrgico, alineado con el kirchnerismo, citó a sindicatos para el miércoles próximo en la sede de la UOM sin aval del triunvirato cegetista, que prioriza negociar cambios en el Senado antes de una medida de fuerza

La CGT enfrenta su primera crisis interna a solo cuatro meses de renovada su conducción. Abel Furlán, secretario general de la UOM y referente del sector kirchnerista, convocó de manera autónoma a diversos sindicatos —incluso algunos ajenos a la central obrera— a una reunión el miércoles próximo a las 16 en la sede del gremio metalúrgico (Alsina 477, Ciudad de Buenos Aires). El objetivo es definir un paro con movilización para febrero, cuando el Senado trate la reforma laboral impulsada por el Gobierno.

La iniciativa de Furlán marca una clara diferenciación del triunvirato cegetista (integrado por Héctor Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano), que apuesta a negociar modificaciones al proyecto oficial antes de lanzar una medida de fuerza. Fuentes de la UOM confirmaron que el sector dialoguista ya conocía la intención de promover una postura más dura, ya que Furlán y otros dirigentes industriales lo habían anticipado en una reunión con Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (vidrio) el 17 de diciembre de 2025, un día antes de la marcha a Plaza de Mayo.
El triunvirato no descarta un paro nacional, pero privilegia las tratativas que se reanudarán la semana próxima en la Cámara Alta, con mediación del ala política del oficialismo. En contraste, Furlán busca ampliar la convocatoria para debatir una respuesta más combativa, incluyendo gremios fuera del control cegetista.
Desde el ala moderada de la CGT, la respuesta fue dura: “No es serio lo que hace. Su problema es la interna en la UOM, donde hay elecciones en marzo y quedó aislado en Fuerza Patria. Quiere ganar terreno”.
La postura de Furlán tiene antecedentes. En junio de 2025 exigió un plan de lucha “sostenido y escalonado” contra el ajuste y la “proscripción” de Cristina Kirchner. En agosto, mientras el sector mayoritario realizaba un asado de camaradería en Ezeiza, él y otros dirigentes K se reunieron aparte para reclamar discutir un proyecto antes que un recambio de nombres. En septiembre, comparó al gobierno de Javier Milei con la dictadura militar y llamó a organizarse para la “resistencia”, afirmando que “hoy con un celular son más contundentes que con una ametralladora”.
Uno de los convocados, Pablo Biró (APLA – pilotos), respaldó la línea dura: “Si la CGT se pone combativa y resiste, podrá cambiar la realidad; si no, le gritarán ‘poné la fecha’. Las bases piden respuesta”. Aunque se declaró orgánico, advirtió que sin un plan de paros nacionales la estrategia actual (videos en redes) no detendrá al Gobierno.
La movida de Furlán pone a prueba la unidad de la central obrera en un momento clave para el debate de la reforma laboral en el Congreso.
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