Lic. Carlos Seggiaro: “Lo ocurrido con el INDEC es un fuerte golpe a la credibilidad del gobierno”

OPINIÓN ECONÓMICA. El gobierno argentino ha revertido inesperadamente su decisión de actualizar el método de cálculo de la inflación a través del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que provocó la renuncia de su titular y generó serias dudas sobre la veracidad de las estadísticas oficiales.

El Lic. en Economía Carlos Seggiaro, recordó que en septiembre pasado, el gobierno anunció que a      partir de enero el INDEC modificaría la metodología para calcular la inflación, utilizando una canasta de bienes y servicios actualizada (de 2018) en lugar de la obsoleta de 2004. Esta medida respondía a presiones, incluso del Fondo Monetario Internacional, para «sincerar» el cálculo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el índice actual seguiría aplicándose «hasta que se complete el proceso de desinflación», contradiciendo la decisión previa. Esta reversión fue una «desautorización brutal» para Marcos Lavagna, el titular del INDEC, quien renunció ante la     imposibilidad de sostener la metodología técnica que correspondía.

Seggiaro entiende que es un hecho grave que no se aplique el nuevo índice, ya que la inflación se basa en un método que data de 2004, que no refleja los patrones de consumo actuales de los argentinos. Brindando ejemplos: la ponderación de vivienda, electricidad y gas debía pasar del 9% al 14%; la de transporte debía aumentar del 11% al 14%., las comunicaciones (telefonía móvil, internet), que no existían en 2004,  ahora representan una parte significativa del gasto familiar.

“Desde la asunción del actual gobierno hasta  fines del año pasado, los servicios y el transporte aumentaron un 525%,  mientras que el índice de inflación solo reflejó un incremento del 250% en      el mismo período. La manipulación de la inflación afecta directamente otros  indicadores como los  niveles de pobreza y la percepción sobre la mejora de los salarios.  

 Para el economista, la decisión del gobierno es un «daño  autoinfligido» que expone un problema de honestidad estadística, aumentando  el porcentaje de la sociedad que dudaría «seriamente» de los cálculos del INDEC. “ La gente comenzará a desconfiar de las afirmaciones del gobierno sobre reducción de la pobreza, mejora salarial o crecimiento económico, dado que se basan en un índice subestimado. Además, el presidente sigue haciendo afirmaciones  imposibles de convalidar, como una inflación del 0% en agosto.

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