La Dra. Andrea Vilkelis, Jefa de Toxicología del Hospital de Urgencias, y médica de EMMA en nuestra ciudad, dialogó con EL HERALDO sobre el fenómeno de la sumisión química en entornos nocturnos, desmitificando creencias populares sobre la «burundanga» y ofreciendo pautas de prevención frente a la administración de drogas en bebidas.
La consulta parte de un incidente reciente en Córdoba donde dos jóvenes fueron hospitalizadas tras sentirse mal en un boliche, sospechando que les habían «rozado» o colocado alguna droga. Aunque en un momento se pensó que podría ser la «burundanga», la profesional aclaró que ésta es una sustancia pegajosa que requiere contacto directo prolongado (como un parche) y tiempo para absorberse. Es un mito que un simple «roce» o contacto superficial pueda causar un desmayo inmediato. La forma más común y efectiva de administrar estas drogas es colocarlas directamente en las bebidas.
Indicó que hay otras drogas como las Benzodiazepinas, que son tranquilizantes que, combinados con alcohol, pueden causar somnolencia, mareos y pérdida de memoria. Son las empleadas en casos como los de la «viuda negra» (personas que drogan a otras para robarles). También está la GHB (Gamma-hidroxibutirato), conocida como la «droga de la violación». Es incolora, inodora e insípida (similar al agua), lo que la hace imperceptible en una bebida. Provoca mareos, pérdida del conocimiento y amnesia posterior.
Los síntomas comunes incluyen mareos, malestar general, desorientación, pérdida del conocimiento y amnesia. Lamentablemente, estas drogas tienen un metabolismo muy rápido, lo que dificulta enormemente su detección en análisis de laboratorio, tanto comunes como específicos.
Medidas de Prevención y Concientización: no aceptar bebidas de desconocidos; evitar aceptar tragos, caramelos o cualquier sustancia de personas que no sean de absoluta confianza. Mantener el vaso siempre a la vista, cubrirlo con la mano o, idealmente, con una tapa. Un segundo de descuido es suficiente para que se administre la droga. Estar atento al estado de los amigos y viceversa. Si un amigo comienza a sentirse mal o desorientado, asegurar que sea ayudado por el grupo de confianza y evitar que se acerquen extraños que puedan tener otras intenciones.
La Dra. Vilkelis enfatiza que estas situaciones no son «ideas de madres» o fantasías, sino una realidad palpable. La clave es la concientización y la implementación de medidas preventivas simples pero efectivas para cuidarse y cuidar a los demás.







