Sandra y Claudia, expresan la hermosa tarea de las esposas, acompañando en la formación del Diaconado Permanente

EL HERALDO dialogó con Sandra Machado y Claudia Regache, que están acompañando como esposas y familia a Marcelo Villalba y Sergio Aredes, respectivamente, quienes están llevando a cabo la formación para el Diaconado Permanente, lo cual llevan adelante 15 hombres de la Diócesis y quienes una vez ordenados por el Obispo, asistirán en la tarea al sacerdote , las primeras ordenaciones podrían darse en 2025.
EH- ¿Cómo fue el momento en que plantearon la inquietud para iniciar este camino del Diaconado?
Sandra- En el caso de Marcelo cuando se realizó la charla en el año 2017, le interesó mucho, volvió muy entusiasmado pero quedó todo ahí. Se tomó un año, pensó solo sin decirme nada, y en 2018 se decidió, me preguntó y le dije si sin dudarlo y habló con el Padre Daniel. Claudia- En nuestro caso también asistimos a la reunión en 2017, allí nos invitaron a realizar el Seminario de Formación con Estilo Catecumenal para Agentes de Pastoral, que realizamos ese año y en 2018, nos dijeron que podríamos hacerlo juntos y así lo hicimos. Posteriormente tuvimos algunos encuentros en Betania con las demás familias a quienes también se las había invitado a efectuar este proceso, y en algunos de éstos era para toda la familia, fuimos con las nenas y así es que estuvimos participando como familia. Allí se nos empezó a interiorizar un poquito en qué consistía este camino porque el Diaconado es un llamado, una vocación y es un servicio. Cuando lo hablamos con Sergio, para definirlo un poco mejor, decimos que es una vocación que forma parte de otra vocación que es el matrimonio, los esposos están llamados por la Gracia sacramental y en este bello camino del matrimonio lo más importante es el amor, y ahora sumado este camino que estamos haciendo para el Diaconado, obviamente que nos fortalece como familia, nuestros vínculos como matrimonio, con nuestras hijas.

-¿Cómo es la vivencia de acompañarlos en la formación?
Sandra- Es un doble llamado, me siento muy feliz por este camino que está haciendo, y acompañándolo, dándole su tiempo, porque además de su trabajo, se toma sus dos horas y media a la tarde noche, nosotros le damos su espacio, la casa está en silencio para que él pueda prepararse y estudiar, estamos muy contentos.
Claudia- Sergio tiene dos trabajos, por ende a la tarde noche tiene que hacerse su tiempo para terminar los trabajos prácticos y para estudiar, como esposa uno acompaña y va motivando porque muchas veces viene cansado, y esto es algo que requiere de mucho compromiso, responsabilidad, y de vivir la oración y la fe en familia, desde las pequeñas cosas cotidianas, desde rezar juntos, ayudarnos, perdonarnos, corregir errores que tenemos como personas, amar a nuestras hijas, educarlas en la fe, es una tarea del día a día, y esta formación del Diaconado nos pone más en compromiso hacia esta vivencia de la fe, y lograr esa madurez cristiana para este camino que se debe hacer con mucha responsabilidad.

-¿Conversan sobre el futuro, una vez que concluya esta formación, sean ordenados y desarrollen la tarea?
Claudia- Todavía falta un tiempo, estamos caminando en esto, y sabemos después que es un servicio hacia la comunidad, de animar quizás a las distintas comunidades que tenemos como Iglesia, y nos vamos preparando de a poquito. Tranquilidad en el sentido de que lo vamos realizando y Dios dirá si se llega y se completa este proceso de discernimiento, porque es un discernimiento constante.
Sandra- En ese camino también nos podemos encontrar con muchos problemas en el camino, pero aferrándonos al Evangelio y a la oración, eso nos mantiene fortalecidos.

-También tienen el acompañamiento del sacerdote…
Claudia- Si, se reúnen un sábado al mes con el Padre Daniel, y estamos muy agradecidos con ese acompañamiento, en esperarlos, preguntarles cómo están, como se sienten, qué inconvenientes tienen, si les resulta fácil la formación o no, porque con el trabajo, las obligaciones y hacerse tiempo para estudiar, tienen varias materias, así que él los acompaña, los anima.
Sandra- Es un buen sacrificio, que a futuro traerá buenos frutos.

-¿Qué mensaje le darían a otras familias y esposas ante la posibilidad que su esposo plantee esta inquietud?
Claudia- Invitamos a todas las familias, a aquellas que viven la fe, que tienen en cuenta a Dios en sus vidas, porque Él nos guía, nos fortalece con su Gracia. Acá no hay que tener estudios previos, es simplemente sentir este llamado, sentir y vivir esta vocación, y que con esfuerzo, sacrificio, y principalmente con la apertura del corazón, creo que muchos podrían hacerlo. Hay que rezar mucho por las vocaciones, y es una invitación que nosotras como esposas hacemos a otras familias ya que hoy cuesta un poquito vivir la fe, o quizás quienes la vivimos no somos muy comprendidos, esto del Diaconado incluso nos pasa a nosotros que no todos saben o tienen desconocimiento, es algo que a partir de ahora se está dando a conocer un poco más.

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