Padre Miguel Chabrando: “Hay también una pandemia de falta de humanidad»

El Padre Miguel Chabrando, celebró la misa el pasado 29 de setiembre en el marco de la Novena Patronal, oportunidad en la cual cumplió 47 años de ordenación sacerdotal, y 50 años al servicio del Altar, ya que durante tres años fue Diácono. “Me siento como si fuera ayer”, aseguró.
En diálogo con EL HERALDO, afirmó que cincuenta años son de servicio a la Palabra, a la Eucaristía, al Bautismo, al Matrimonio, las exequias, “es el contacto del Ministro con el gozo de la vida que llega , el gozo del amor que se consagra en el matrimonio, y el dolor de las despedidas que supone un verdadero servicio de caridad, hasta que uno no le toca de cerca no sabe cuánto dolor, cuánto replanteo en el alma de una familia, de una comunidad, de los seres queridos, supone la partida de alguien y más cuando es de forma inesperada, en estos últimos tiempos hemos visto partir tantos, aún jóvenes, con la pandemia, el virus, siempre hay muertes, pero cuando la muerte está unida al miedo, un miedo real y un miedo también un poco agrandado, el dolor se hace mucho más grande, porque ha habido gente que no ha podido acompañar en la enfermedad a sus seres queridos, y tampoco en el momento de la partida, algunos les han dado cenizas directamente, esto provoca dolores muy hondos…”, dijo.
Entiende que la pandemia es mucho más grande de lo que se observa y que es a nivel mundial, donde inclusive muchas enfermedades han vuelto a surgir como la tuberculosis o enfermedades venéreas, en gran parte propias de la pobreza, y otras que parecen inaugurarse constantemente y se habla de mutación del virus. “Pero en realidad la humanidad se enfrenta a la enfermedad, al límite y a la debilidad permanentemente, entonces en esta época el trabajo de acompañar a la humanidad es mucho más grande, empezando por el papá, la mamá a sus hijos, más que nunca los niños, los jóvenes, necesitan de acompañamiento ante el desconcierto que provoca la partida prematura de seres queridos, de amigos…”, comentó.


Asimismo, indicó que existe una pandemia del planeta, sufriendo las consecuencias no sólo del calentamiento global, de la contaminación de los ríos, mares, del medio ambiente, “por lo tanto estamos respirando enfermedad que nosotros mismos provocamos, recién hablamos del servicio, el primer servicio que hizo la humanidad es servir al débil, y comenzó a ser humanidad cuando comenzó a cuidar a sus semejantes, ahí ante el cuidado se hace más humanidad, por eso esta situación nos da la oportunidad de cuidar el planeta, el medio ambiente, aunque sea pequeño, el de mi casa, de mi barrio, de mi ciudad….”, expresó.
Cree que la humanidad es un largo camino de humanización pero que en algún punto quedó “tildada, tan encerrada en lo propio, lo que uno vive, que los demás quedaron al margen, y ese es un proceso que se está dando, lo que el Papa Francisco llama la autorefencialidad, que significa yo primero, yo después y los otros no sé dónde están, es tanto el encapsulamiento en sí mismo que pierdo la referencia a lo histórico, al porvenir, al ambiente, lo peor es que eso tiende a agravarse….., creo que hemos dejado de cultivar algo esencial en los seres humanos que es el vínculo esencial , directo y permanente, por eso creo que hoy más que nunca el principio cristiano de compartir, cuidar y capacitar tiene que ir a la cabeza de la evangelización….”, explicitó.
Desde hace algunos años el Padre Miguel se encuentra como Rector del Convento San Alfonso, casa de retiro, formación, y encuentro. Sobre Las Varillas habla con una sonrisa en el rostro: “Siempre es hermosa, cuando vengo lo disfruto”.

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