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Joven varillense que se insertó en la vida social y política de Suiza

A pesar de ser extranjero, Matías Dabbene logró ganarse un lugar en la tarea social e incursionar en política en Zúrich. Matías hace quince años que vive en Suiza, cuando se casó con su pareja que es oriunda de ese país y con quien tiene dos pequeños hijos.

La experiencia comunitaria adquirida en estos años es interesante y muy valiosa, no sólo porque tuvo que adaptarse al idioma, el suizo-alemán, ya que en Zúrich, donde reside, se habla un dialecto y por eso prefirió manejarse con el alemán. Pero además porque como extranjero logró ganar posiciones en función de sus estudios y capacitaciones, en ámbitos de política pública, y sobre todo en actividades sociales y comunitarias totalmente ad honorem. 

En conversación con EL HERALDO, se explayó sobre la forma de vida y el trabajo social que lleva adelante en este país europeo, que aplica políticas de Estado que apuntan a la contención e inclusión de los ciudadanos. 

Cabe mencionar que además de la labor social, en  los últimos tiempos, elegido por sus  propios vecinos, fue propuesto para integrar una lista de candidatos a legisladores de la ciudad de Zúrich. 

EH: Matías, ¿cuánto hace que vivís en Suiza y en qué lugar específicamente?

MD: Hace 15 años  que estoy viviendo en Suiza, con  mi mujer. Nosotros nos conocimos  aquí hace unos 17 años más o menos, en Buenos Aires, y después decidimos  ir  a vivir a Zúrich. Allí es donde vivimos, es la ciudad más grande de Suiza, no es la capital, la capital es Berna. Zúrich está en el sector alemán de Suiza.

Suiza se divide en cuatro regiones importantes, que son regiones de idiomas; está  la  región francesa, donde está Ginebra, Lausana; está la parte alemana donde se encuentra Basilea, Berna, Zúrich; toda la parte sur que es la parte del Ticino, la parte italiana, donde está Lugano, Bellinzona; y por último la parte este, la parte retro-romana.

Zúrich está a 40 minutos del límite de Alemania, ahí nosotros tenemos dos hijos, vivimos en un departamento hace 10 años, realizado y administrado por una cooperativa. En Suiza se utiliza mucho el método de cooperativas, es una asociación sin fines de lucro, donde cada uno de los  cooperativistas pagan una cuota anual para mantener el edificio, y no se pagan expensas. En mi caso fui elegido por los demás vecinos y presido la misma desde hace dos años; nosotros lo hacemos todo, nos encargamos de todo.

Lo interesante de las cooperativas es  que  intentan crear espacios en común entre vecinos. Todos los martes nos reunimos a comer en un salón de usos múltiples y de esa forma se intenta generar un vínculo entre todos los que habitamos el edificio. 

EH: ¿Qué tipo de actividad llevás a cabo en Zúrich?  

MD: De Argentina me fui con un título de Licenciado en Ciencias Políticas, de la UBA. Cuando llegué a Suiza el primer año estuve trabajando en un bar, hasta que me acomodé. Tuve que aprender el idioma y para aprenderlo estuve un tiempo en Alemania. En la parte alemana  de Suiza se habla un dialecto, que es el suizo-alemán, es un idioma que no se puede escribir, es decir, no tiene gramática, sino que se escribe como se  pronuncia; entonces para nosotros los extranjeros es difícil aprender la estructura del idioma cuando no la hay. El idioma oficial es el alemán así que me fui a Alemania. Cuando volví, le pedí a mi mujer que empezáramos a hablar en  alemán, es decir, nosotros también   teníamos que cambiar el idioma para comunicarnos.

Entonces cuando yo más o menos pude desarrollarme en el idioma, empecé a hacer un reemplazo, empecé a trabajar en   trabajo social, en la parte de centros de juventud. La ciudad de Zúrich tiene 12 centros comunitarios donde hay trabajadores sociales. Tiene en total  400 mil   habitantes, divididos en  12 barrios y en  cada barrio hay como una casa comunal donde se encargan de generar actividades con los chicos, como por ejemplo     fiestas, torneos,   espacios donde se  los escucha. Cuando hay un problema   más   intenso, como de adicción, de violencia  familiar o un problema de violencia   sexual, los trabajadores sociales lo que hacen es tomar contacto con las asociaciones específicas y especializadas en cualquiera de estos ámbitos. Es decir, es como el primer acceso, el nexo entre la problemática y la solución. 

Esto lo estuve haciendo cinco  años y al mismo tiempo también estuve haciendo estudios y capacitaciones, allá se implementa la reforma de Bolonia, que se utiliza a nivel universitario, que consiste en obtener certificados, con  tres de ellos se llega a un Máster. Yo hice dos y después cambié a un Máster en trabajo social. Tengo una Licenciatura en  Trabajo Social en Suiza que es una cooperación de cuatro  ciudades en un estudio que hay a nivel nacional e internacional y lo terminé en el 2011. La tesis tenía que ver con la temática de sexualidad juvenil y nuevos medios, tecnología y trabajo social. Cuando yo termino eso, la tesis me catapulta a otro tipo de trabajo y empecé a trabajar como coordinador regional de políticas juveniles  a nivel región. 

El rol primordial del Estado 

EH: ¿Esto está todo solventado e impulsado por el Estado? 

MD: Todo por el Estado. Estos centros   comunitarios son mantenidos por impuestos. El  trabajo que yo tuve como coordinador   regional era pagado por los municipios, es  como si yo estuviese en   San Francisco  coordinando las políticas   juveniles de todos los municipios del   departamento San Justo. Cada municipio   paga   una cuota, un porcentaje anual a   mi trabajo y yo lo que hago es asesorar  a   los   Consejos Legislativos, acá   Deliberantes  de   cada  municipio. La   parte social, la parte cultural, para ver   qué tipo de políticas se desarrollar  de  manera  coordinada. 

EH: En   función de las problemáticas, ¿qué    resultados has observado en esta especie  de primera contención?

MD: Lo  que tiene Suiza, son  varios espacios   y  niveles de contención. El centro   comunitario en que yo trabajaba era   como  la   primera instancia de contención, después   a   esos chicos los dejaba    con otros profesionales, a esos casos no   los seguía porque hay otra parte del Estado que trabaja más la asistencia   social, yo no estaba tanto ahí, sino  en  la parte comunitaria.

Cuando   yo cambio de trabajo y me voy   a  este  trabajo regional, lo que hago es   implementar políticas, ideas o proyectos    que intenten coordinar y mostrar el trabajo juvenil. Uno de mis objetivos   era  mostrar la juventud desde el    lado   positivo, dejar de mostrarla como    droga, como algo malo; sino tratar de    mostrar los logros de la juventud. Entonces   los posicionaba a través de la coordinación  de proyectos con asociaciones   sin    fines de lucro,  por ejemplo, en   la parte de deportes. Se hacían exposiciones, se presentaban trabajos,    proyectos regionales, intercambios   de   clubes, proyectos en las vacaciones.

EH: ¿El  deporte y la cultura son importantes en estos casos?

MD: A nivel   conceptual, se trabaja en Suiza  a nivel formal e informal. Lo formal   es  la escuela y lo informal es todo lo   que es paralelo a la escuela. Y   yo  siempre estuve trabajando como trabajador   social en el ámbito informal; cultura, deporte y demás. 

La Fundación Pro Juventute

EH: Actualmente, ¿qué estás haciendo?

MD: El    año pasado en diciembre cambié   nuevamente el trabajo y ahora estoy   trabajando a nivel nacional, en una   fundación, que es la fundación más grande  e  importante de toda Suiza. Se creó en   1912, se llama Pro Juventute. Antes   de que el Estado en Suiza cumpliera   la  función de Estado, esta fundación   era   la  que cubría todas las necesidades   de  salud y de asistencia social en   el   país. Suiza en este momento es   una  potencia, pero una potencia de   hace  50 años más o menos; antes no   había   nada, era un país pobre y esta   fundación ocupaba ese tipo de espacios. Tiene  40   personas que trabajan en  distintos ámbitos, y en cada uno de   los cantones  (provincias), hay una filial. Lo que hace la fundación es coordinar   programas a nivel nacional; son   programas en cuatro idiomas: francés,   italiano, alemán y retro-romano; e intenta   llegar  con   la lógica a nivel político   de  implementar la convención de   los derechos  del niño, de la ONU. Suiza ratificó como Estado esta convención   hace unos 25 años y la fundación ha  tomado el rol de fomentarla y aplicarla.

Uno  de  los artículos que tiene de los   derechos  del niño, es el Artículo 12   que trabaja con todo lo que es la participación  de los   niños y de los adolescentes en  los distintos procesos que atañan a  la  juventud y la niñez. Yo   soy responsable en la asociación de   ese  programa, es decir, yo coordino el    artículo en Suiza y organizo el programa  de   participación infanto-juvenil.

EH: ¿Qué es lo que hacen a nivel práctico?

MD: El  programa que coordino tiene cinco   campos de participación. El primer campo   es participación política; el segundo es  participación jurídica; el tercero, participación   en   la escuela; el cuarto   campo es participación en la parte informal  y   el quinto es la participación en la casa, a   nivel familiar. Lo que yo hago  es, conceptualmente, generar proyectos   en   cada uno de estos cinco campos  que  sean nacionales. Por ejemplo, a nivel de participación política lo que intento  es apoyar a otras instituciones   que trabajen con parlamentos juveniles. Para    darte   un ejemplo, la ciudad   de  Las Varillas tendría desde la parte social   y de juventud un programa donde  incorpora 20 chicos de distintos barrios   que    tengan una noción y una   moción   en  un  sentido de asesoría, -no legal-, al poder legislativo. 

Allá  el Estado nacional determina lineamientos, los cantones los toman y los    municipios son los que ejecutan. Mi    objetivo es hacer esta línea. Como programa    nacional, lo   que hago es decirle al cantón  y   al municipio qué tipo   de  proyectos se debe hacer. A nivel   jurídico, la participación está dada a través  de    proyectos   por   los abogados juveniles.

EH: ¿La fundación trabaja solamente en Suiza o a nivel internacional hace algo?

MD: Ahora   estamos organizando con otro programa  que es de juegos, una conferencia   internacional que va a ser el 25 y    26 de mayo. La idea puntualmente   está en analizar cómo se generan espacios   públicos comunes y cuál es el rol   que deben tener los chicos en la   gestación de estos espacios; cómo se   pueden generar espacios que no sean   para adultos, como una plaza. Es decir, cómo se hace una plaza para que la plaza   sea habitada por chicos; saber si    los  materiales que se utilizan son los   ideales, entre otras cosas. 

También   tenemos participación escolar    que consiste en parte en realizar Concejos   Juveniles en cada aula y en cada   escuela, y que tengan un determinado   rol en determinadas decisiones que   se  deban tomar a nivel escolar.

El    cuarto  espacio de participación, es   a  nivel informal. Yo sostengo que las    asociaciones deportivas sin fines de   lucro son fundamentales en la gestación  de  ciudadanos. Un equipo da acceso  a  responsabilidades, los chicos tienen    que    estar   a determinada hora en    determinado lugar, vistiendo determinada   ropa, tienen que ir a entrenar, organizar   eventos, polladas. Eso es fundamental   porque para mí genera valores sociales  y  democráticos. 

El   último espacio es a nivel familiar, la  fundación considera que la familia es    un espacio donde se debe dar lugar a    la  participación juvenil. No todas las   decisiones tienen que ser tomadas por    los  padres sino que a determinada edad   de  los chicos, el deseo es incorporarlos   en  ciertas decisiones; por ejemplo, un  menú, una comida semanal que pueda   ser  elegida por los chicos. Los    chicos   son parte del sistema familiar, y  lo que intenta la fundación donde    trabajo es reconocer al sujeto niño como   partícipe en una sociedad, en estos  cinco espacios.

Por ello considero que es un trabajo muy interesante.

EH: Matías, con respecto a lo político, ¿cómo se da esta posibilidad de incursionar en política? ¿Cómo es el tema político en Suiza? ¿Hay bipartidismo o es más amplio?

MD: En Suiza es un poco más complicado, tenés  a   nivel nacional una Cámara Legislativa, una Cámara de Diputados  y una Cámara de Senadores; pero el  ejecutivo no es presidencialista. El ejecutivo se compone de siete miembros que se catapultan al ejecutivo en relación  a   la cantidad de votos que tengan   los  partidos políticos en el parlamento. Si   hay más partidos de derecha, a nivel  ejecutivo va  a haber más cargos de derecha. Eso generalmente se da en todos  los niveles. Lo que tiene Suiza es que es un poco difícil de comparar porque  la concepción de derecha y de izquierda es distinta a la que hay aquí en   Argentina. A Macri se lo marca como una  persona de derecha, neoliberal. En Suiza  Macri es un pollito a nivel liberal y   a  nivel  conservador, porque hay partidos   que  son de extrema derecha que son  legales.

El 4  de  marzo hay elecciones a nivel legislativo  en Zúrich, yo soy parte de un partido  político, candidato a legislador  de  la ciudad. Soy del partido de los «Verdes». 

No   puedo traducir los nombres de los partidos, pero hay un partido de derecha, conservador  liberal; un partido social-demócrata que es el más fuerte, después   viene  el partido verde y el partido de la izquierda.  

El partido verde  es un partido que apoya  las políticas sociales, juveniles, que tiene lineamientos  claros con respecto a   lo que son las políticas más liberales, el  Estado tiene que estar presente, la   migración es parte de la sociedad, incorporar a la gente. 

Yo   llegué a  esta  candidatura, porque en el cantón de Zúrich   hay todo un sistema, que es otra  de  las funciones que yo   estoy cubriendo en este momento, un   sistema de control a nivel educativo. Zúrich lo que permite es que esté  la   estructura formal, la escuela, el   director  y   los   maestros; pero  después incorpora a gente del pueblo, que es  gente votada. Lo que hacemos es supervisar a los maestros, es decir, yo   tengo  una función de supervisor. La idea es ver la calidad que se da en la escuela, lo que hago es ir una hora o dos  a  visitar a un maestro o maestra, hago un  informe de cinco palabras y a eso lo derivo a nivel barrial. Para llegar a esa  función tenés que ser parte de un partido  político. Como a mí me tomaron  en   ese partido político y la ciudad  me votó, ahora como hay elecciones legislativas, la cabeza del partido político   barrial me pidió si yo quería ser parte   de   la lista para ser candidato a legislador  de   la ciudad de Zúrich. Que   yo   no  creo que llegue porque lo que   estoy haciendo es incorporándome   como extranjero a todo lo que es la vida  política y social.

Bien recibido como extranjero

EH: ¿Fuiste bien recibido como extranjero?

MD: Sí, nunca   tuve   ningún problema. No   hablo suizo-alemán porque no lo   quiero  hablar, porque me pierde. Yo    necesito   escribir y hablar en alemán, pero   jamás  tuve ningún problema. Se   acentuó el apoyo cuando yo comencé a   hacerme cargo de este tipo de  actividades   extra-laborales, porque no es   fácil   destinar tiempo libre a estas actividades. La   presidencia de la cooperativa   no me la pagan, ser candidato  político no   es remunerado; entonces son espacios que hay que combinarlos con la familia  y  con la pareja.

Si bien   no  trabajo todos los días de   la    semana, yo hasta diciembre estuve   trabajando dos días y medio por semana   y   estuve cuidando a mis hijos, es    decir, tenía   tiempo. Y con este trabajo    nacional, trabajo tres días y medio. Tengo   un   espacio donde yo puedo    destinar tiempo a actividades para   la comunidad, para el barrio. Yo considero  que es fundamental.

EH: Cuando venís a Argentina, ¿qué observás?

MD: Yo vengo poco tiempo, ahora me quedo  tres semanas. Estoy dos semanas con mi  familia y una semana me voy a Buenos Aires a visitar a mis amigos. Observo poco, yo leo los diarios allá de Argentina, lo único que observo es la vorágine con relación al tratamiento de los temas, que son totalmente interesantes e  intensos y en Suiza eso no pasa, hay   una planificación de temas.

Lo   que me parece interesante es ver la   posibilidad de cómo generar nexos, creo    que   hay muchas cosas en un pueblo   como  Las Varillas que están hechas, en todo lo que es la parte informal, de  mi nivel hay lineamientos, asociaciones, está interact, hay espacios de   participación juvenil, el programa de extensión  legislativa, a nivel cultural, escolar. 

Esto es   lo que yo veo, es lo que yo conozco. Me   parece que es una ciudad, que genera, que  funciona y que brinda espacios. Creo que es interesante lo de Calvo (Manuel) , que sea un representante   del pueblo; me parece interesante qué    se   puede implementar de allá a aquí, en   cuanto   a  intercambio de ideas.




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